El séptimo sello es el más corto de los siete. Sencillamente dice que hubo silencio en el cielo como por media hora.
Apocalipsis 8:1: “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.”
Hay cierta discusión entre los teólogos adventistas sobre lo que significa la expresión ‘como por media hora.’
Media hora en tiempo profético equivale aproximadamente a siete días y medio de tiempo calendario. Algunos intérpretes redondean el periodo a siete días y afirman que la segunda venida transpirará en un periodo de siete días. Supuestamente los habitantes del cielo están rumbo a la tierra y han dejado el cielo vacante y por eso está en silencio (vea Habacuc 2:20; Sofonías 1:7; Zacarías 2:13). Elena White nunca escribió que la segunda venida duraría siete días, pero si escribió que desde el tiempo que Jesús se mueve del lugar santísimo al oriente pasarán ‘varios días’:
“Y vi una nube resplandeciente que llegaba hasta donde estaba Jesús. Entonces Jesús… se ubicó en la nube que lo llevó hacia el este, desde donde apareció primeramente a los santos que estaban sobre la tierra: La pequeña nube negra que era la señal del Hijo del hombre. Mientras la nube pasaba del lugar santísimo hacia el oriente, lo que requirió cierto número de días, la sinagoga de Satanás adoró a los pies de los santos.” Maranatha, p. 285
Otros intérpretes creen que la ‘media hora’ se refiere a los siete días que tomará el pueblo de Dios para viajar de la tierra al cielo:
“Juntos entramos en la nube y durante siete días fuimos ascendiendo al mar de vidrio, donde Jesús sacó coronas y nos las ciñó con su propia mano. Nos dio también arpas de oro y palmas de victoria.” Primeros Escritos, p. 16
Sin embargo, ésta interpretación tiene problemas, porque el viaje al cielo no tendrá nada de silencioso, sino que será uno de los eventos más ruidosos de la historia:
“En cada lado del carro nebuloso hay alas, y debajo de ellas, ruedas vivientes; y mientras el carro asciende las ruedas gritan: “¡Santo!” y las alas, al moverse, gritan: “¡Santo!” y el cortejo de los ángeles exclama: “¡Santo, santo, santo, es el Señor Dios, el Todopoderoso!” Y los redimidos exclaman: “¡Aleluya!” mientras el carro se adelanta hacia la nueva Jerusalén”. El Conflicto de los Siglos, p. 628
Ninguna de estas interpretaciones es satisfactoria. Lo más seguro es que la casi media hora de silencio no se trata de tiempo simbólico sino literal pues después del cierre de la gracia no habrá más periodos de tiempo profético. Por esto es que el milenio se compone de mil años literales. ¿Qué significa, pues, la expresión ‘como por media hora’? El Espíritu de Profecía nos proporciona el significado definitivo.
La media hora de silencio bajo el séptimo sello debe guardar una relación con la pregunta que aparece al final del sexto sello. Si recordamos, la segunda parte de la pregunta de los mártires del quinto sello fue, ¿‘hasta cuando no vengas?’. Esta pregunta halla su contestación en la segunda parte del sexto sello a donde Dios los venga. En ese momento Dios vengará la sangre de los que fueron perseguidos y muertos por el papado en sus dos etapas. Al descender Jesús del cielo los santos vivientes, exclamarán, ¿‘quién podrá estar firme?’. Así lo describe el Espíritu de Profecía:
“Ante su presencia, “se han tornado pálidos todos los rostros”; el terror de la desesperación eterna se apodera de los que han rechazado la misericordia de Dios. “Se deslíe el corazón, y se baten las rodillas, […] y palidece el rostro de todos”. Jeremías 30:6; Nahúm 2:10 (VM). Los justos gritan temblando: “¿Quién podrá estar firme?” Termina el canto de los ángeles, y sigue un periodo de silencio aterrador [esta es la media hora de silencio en el séptimo sello]. Entonces se oye la voz de Jesús, que dice: “¡Bástaos mi gracia!” Los rostros de los justos se iluminan y el corazón de todos se llena de gozo. Y los ángeles entonan una melodía más elevada, y vuelven a cantar al acercarse aún más a la tierra.” CS, p. 624
Al acercarse Jesús a la tierra, los impíos hacen la misma pregunta:
“Cesaron las burlas. Callan los labios mentirosos. El choque de las armas y el tumulto de la batalla, “con revolcamiento de vestidura en sangre” (Isaías 9:5), se silencia. Solo se oyen ahora voces de oración, llanto y lamentación. De las bocas que se mofaban poco antes, estalla el grito: “El gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme?” Los impíos piden ser sepultados bajo las rocas de las montañas, antes que ver la cara de Aquel a quien han despreciado y rechazado.” El Conflicto de los Siglos, p. 625
Note que inmediatamente después de la pregunta, ‘quién podrá estar firme’ sigue el periodo de silencio aterrador en el cielo. ¿Quién no se puede dar cuenta que este es un comentario sobre Apocalipsis 6:17 y 8:1? La pregunta al final del sexto sello es seguida de inmediato por el silencio del séptimo sello.
En una sección previa nos dimos cuenta que hay varios pasajes bíblicos que contienen la misma pregunta seguida por una descripción del carácter santo de los justos. El Salmo 15 es de particular interés porque comienza con la pregunta seguido por una descripción de carácter de los fieles y luego por la declaración, ‘el que hace estas cosas no caerá jamás.’ En otras palabras, el que hace estas cosas podrá mantenerse firme.