Resurse Spaniolă
12. EL TERCER SELLO: EL CABALLO NEGRO

Significado: El tercer sello representa el periodo cuando el emperador Constantino el grande coartó la persecución contra los cristianos y favoreció a la iglesia cristiana. Las persecuciones imperiales cesaron y doctrinas y prácticas mundanas entraron a la iglesia y la corrompieron desde adentro. “Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.”
Los símbolos
El color negro
La balanza
El trigo y la cebada
El aceite y el vino
Repaso del marco histórico
El caballo blanco: Las victorias de la iglesia apostólica.
El caballo rojo: Las persecuciones de los emperadores romanos
El caballo negro: El mundo infiltra a la iglesia en los días de Constantino
Dos métodos de Satanás para vencer al pueblo de Dios:
Persecución ejemplificada por la historia de Caín y Abel
Infiltración ilustrada por la historia de los antediluvianos
Cuando Satanás no puede vencer a la iglesia por la persecución, la corrompe desde adentro. Su filosofía es, ‘si no puedes vencerlos peleando contra ellos, entonces únete a ellos y corrómpelos desde adentro’.
La tercera iglesia: Pérgamo
El tercer sello es paralelo al periodo de la tercera iglesia, Pérgamo:
Éfeso: La iglesia apostólica
Esmirna: La iglesia perseguida
Pérgamo: La iglesia transigente
El trono de Satanás estaba en Pérgamo (Apocalipsis 2:13). El tercer sello representa el periodo de transición entre la ‘conversión’ del emperador Constantino y el ascenso del papado a la supremacía (538 DC). Durante este periodo la iglesia perdió su pureza doctrinal y estilo de vida peculiar y adoptó muchas enseñanzas y prácticas paganas. Las tinieblas (color negro) penetraron a la iglesia.
Pérgamo es la bisagra que conecta al imperio romano pagano con roma papal (Apocalipsis 13:2). Durante este periodo se quitó ‘al que detiene’ (2 Tesalonicenses 2:6, 7) para que el hombre de pecado se pudiera manifestar abiertamente.
Balaám es el personaje clave durante el periodo de la tercera iglesia y del tercer sello. Durante este tiempo la doctrina de Balaám entró a la iglesia (Apocalipsis 2:14). En la historia del antiguo testamento Balaám hizo todo lo posible por maldecir a Israel desde afuera pero no pudo porque no había iniquidad entre el pueblo de Dios. Habiendo fracasado en su intento, Balaám cambió de estrategia y plantó la idolatría y la fornicación dentro del campamento de Israel y el fin fue desastroso.
Asimismo, Satanás procuró vencer a la iglesia primitiva persiguiéndola desde afuera y fracasó pues mientras más la persiguió, más creció. Por lo tanto, el maligno plantó la idolatría y la fornicación (de la iglesia con el estado) dentro de la iglesia. La iglesia del siglo cuarto asimiló estos dos pecados y el resultado fue la apostasía (vea Números 23:8-10, 21-23; 25:1, 2).
El color negro
Elena White expone el periodo del tercer sello en el capítulo titulado ‘Una Era de Tinieblas Espirituales’ (El Conflicto de los Siglos, pp. 47-57; vea especialmente las páginas pp. 54-57). En el siguiente capítulo titulado ‘Fieles Portaantrochas’ Elena White subrayó que con el paso del tiempo las negruras de las tinieblas se intensificaron porque el papado emprendió una guerra contra la Biblia que es la luz (pp. 61-63).
En la Biblia la luz se identifica con el color blanco (Salmo 104:1, 2 con Daniel 7:9; Mateo 17:2). La Palabra escrita es luz pues da testimonio de Jesús (Salmo 119:105). Durante el periodo del caballo blanco el pueblo de Dios proclamó la Palabra de Dios que es la luz del mundo (Juan 9:5; Mateo 5:16). A donde está ausente la palabra de Dios hay la negrura de la oscuridad.
La Biblia usa la palabra ‘negro’ en conjunción con las palabras ‘tinieblas’ y ‘oscuridad’ porque las tinieblas son negras. La luz blanca del primer sello está en contraste con el negro y la oscuridad del tercer sello.
Apocalipsis 6:12: Cuando la luz del sol se eclipsa, viene el color negro de las tinieblas: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre.” Cuando el papado ocultó y prohibió la luz blanca de las Escrituras, el resultado fue que ellas profetizaron en cilicio, es decir, de luto que es color negro:
Apocalipsis 11:3: “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.”
Isaías 50:3: El cilicio es negro y se usaba junto con cenizas que son también de color negro (Ester 4:1; Daniel 9:3; Mateo 11:21; Apocalipsis 11:3): “Visto de oscuridad los cielos, hago como cilicio [color negro] su cubierta.” 2 Pedro 2:17: Una descripción de los impíos: “Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad [la más negra oscuridad, NIV] está reservada para siempre.”
Judas 12-13: El color negro y las tinieblas son sinónimos: “Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; 13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas [la más negra oscuridad, NIV].”
Jeremías 4:28: “Por esto se enlutará [color negro] la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán [se pondrán negros en algunas versiones], porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.”
Proverbios 4:18, 19: El camino de los justos es luz y el de los impíos es tinieblas: “Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. 19 El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan.”
Elena White también usó las palabras ‘negro’ y ‘tinieblas’ sinónimamente:
“Dios desea que su pueblo sea portador de luz al mundo que yace en medio de las tinieblas de la medianoche. Pero si rehúsa avanzar en la luz que él hace brillar en su camino, la luz finalmente se tornará en tinieblas; y en lugar de ser portadores de luz para el mundo, ellos mismos se perderán en las tinieblas [‘blackness’ en inglés] que los rodea”. Consejos sobre la Salud, p. 443
[Cuando Jesús estaba en la tumba] “Los lamentos de los dolientes infundieron a millares de espíritus la convicción de que se había apagado una gran luz en el mundo. Sin Cristo, la tierra era tinieblas [blackness en inglés] y oscuridad.” El Deseado de todas las Gentes, p. 722
“Dios invita a sus siervos a recibir el Espíritu Santo con su poder santificador a fin de que la luz resplandezca en rayos claros y nítidos en medio de las tinieblas morales que se esparcen como el negro de silicio sobre nuestro mundo.” Spaulding Magan, p. 153
“Jesús vive para interceder por nosotros. Mientras que la negrura y [la palabra ‘blackness’ no la tradujeron] las tinieblas se cierran sobre el mundo, nuestra vida está segura únicamente cuando se oculta con Cristo en Dios.” A Fin de Conocerle, p. 286
“La hora de esperanza y de perdón transcurría rápidamente [para la teocracia judía]. La copa de la ira de Dios, por tanto tiempo contenida, estaba casi llena. La nube de apostasía y rebelión que había ido formándose a través de los tiempos, se veía ya negra, cargada de maldiciones, próxima a estallar sobre un pueblo culpable.” El Conflicto de los Siglos, p. 20
Las criaturas de la noche se deleitan en la oscuridad. Los murciélagos, las ratas, las cucarachas y los microbios operan en las tinieblas. El caballo negro está en contraste con el caballo blanco. Durante el periodo del caballo blanco el pueblo de Dios irradió la luz (blanca) de la Palabra de Dios y el resultado fue la persecución.
El color negro representa la oscuridad que entró por el rechazo de la luz de la Palabra de Dios. A donde está ausente la Palabra de Dios hay oscuridad o negrura. El color negro representa el pecado, la apostasía, el error, las herejías y las tradiciones humanas.
Otro símbolo que representa la Palabra de Dios es el pan (Deuteronomio 8:3, 4; Mateo 4:4). Durante el periodo del tercer sello no solo escaseaba la luz sino también el pan. Por eso es que el trigo y la cebada estaban tan caros durante el periodo del tercer sello. Cuando las tradiciones humanas suprimen la Palabra de Dios el resultado es la oscuridad o negrura y el resultado es el hambre y la pestilencia del cuarto sello.
En resumen, tanto la luz como el pan son símbolos la Palabra de Dios. (Mateo 4:4; Isaías 55:2, 3, 10, 11; Juan 6:48-58, 63). La muerte viene cuando hay escasez de luz y de pan. Amos 8:11, 12 profetiza un tiempo en que habrá hambre en la tierra, no de pan sino por oír la Palabra de Dios.
Balanza, cebada y trigo
Apocalipsis 6:6: “Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.”
El propósito de la balanza en el tercer sello es pesar cereales. En otras partes de la Biblia la balanza tiene que ver con juicio (como en Daniel 5:27), pero esa no es la connotación en el tercer sello. La cebada (que se cosechaba a principios de la primavera) y el trigo (que se cosechaba a fines de la primavera) eran los cereales básicos que se usaban para hacer pan. Estos cereales estaban muy escasos durante el periodo del tercer caballo y por lo tanto había poco pan. La hambruna durante el tercer sello aumentaría hasta el punto de matar de hambre a los seres humanos durante el cuarto sello.
Según Apocalipsis 6:6 el trigo y la cebada estaban muy caros durante el periodo del tercer sello lo cual indica que había escases. Un denario era el jornal del obrero común en los tiempos de Juan. Así es que un obrero común ganaba apenas suficiente para comprar dos libras de trigo o seis libras de cebada. Según el historiador Cicerón, el precio que Juan mencionó era 8 a 16 veces más alto que lo normal. Durante el periodo del tercer sello había hambruna de pan en la tierra. La cebada era el alimento básico que alimentaba a los animales y a los pobres. No es coincidencia que el cuarto caballo es pálido pues el resultado del hambre es la malnutrición y la muerte. El erudito J. A. Seiss explicó:
“En tiempos ordinarios un denario podía comprar veinticuatro medidas [litros] de cebada, pero aquí un denario podía comprar tan solo tres—la cantidad apenas suficiente para subsistir un esclavo por tan solo un día. El hecho de que las cosas habían llegado a tal condición denota tiempos severos, de angustia y escases casi más allá de lo que podamos imaginarnos.” J. A. Seiss, The Apocalypse: Exposition of the Book of Revelation, Electronic Database. Copyright (c) 1998 by Biblesoft.
Amos 8:11, 12: “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. 12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.”
El aceite y el vino
El vino es símbolo de la sangre de Cristo derramada para el pecador y el aceite es símbolo del Espíritu Santo. Elena White hizo el siguiente importante comentario sobre el significado del vino y el aceite en el tercer sello:
“A fin de conquistarse al hombre y asegurar su eterna salvación, Cristo dejó las cortes reales del cielo, y vino a esta tierra, soportó las agonías del pecado y la vergüenza en lugar del hombre, y murió para libertarle. En vista del precio infinito pagado por la redención del hombre, ¿cómo puede cualquiera que profese el nombre de Cristo atreverse a tratar con indiferencia a uno de sus pequeñuelos? ¡Cuán cuidadosamente debieran los hermanos y las hermanas de la iglesia velar sobre cada palabra y acción para no dañar al aceite y al vino! ¡Con cuánta paciencia, bondad y afecto debieran tratar lo adquirido por la sangre de Cristo!” Testimonios para la Iglesia, tomo 5, p. 578
Maltratar a uno de los pequeñuelos del Señor es una afrenta a la sangre de Cristo y ofende al Espíritu Santo (Zacarías 2:8; Mateo 25:40; Marcos 9:41; Hechos 9:4, 5).
Lucas 10:34: “. . . y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.”
Zacarías 2:8: “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.”
Mateo 25:40: “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”
Marcos 9:41: “Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.”
Hechos 9:3-5: “Más yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.”
Elena White sobre el tercer sello
Como mencionamos antes, Elena White comentó sobre el periodo del tercer sello en el capítulo de El Conflicto de los Siglos titulado ‘Una era de Tinieblas Espirituales’. En varios lugares de este capítulo la sierva del Señor se refiere a la oscuridad (de color negro) que penetró a la iglesia después de la ‘conversión’ de Constantino al cristianismo.
“El advenimiento de la iglesia romana al poder marcó el principio de las edades oscuras. A medida que crecía su poder, las tinieblas se hacían más densas.” El Conflicto de los Siglos, p. 52
“Las tinieblas parecían hacerse más densas.” El Conflicto de los Siglos, p. 54.
Más ‘el apogeo del papado fue la medianoche del mundo’ (Wylie, The History of Protestantism, libro 1, cap. 4). Las Sagradas Escrituras [la luz] eran casi desconocidas no solo de las gentes sino de los mismos sacerdotes. A semejanza de los antiguos fariseos, los caudillos papales aborrecían la luz [preferían las tinieblas] que habría revelado sus pecados. Rechazada la ley de Dios, modelo de justicia, ejercieron poderío sin límites y practicaron desenfrenadamente los vicios. Prevalecieron el fraude, la avaricia y el libertinaje. Los hombres no retrocedieron ante ningún crimen que pudiese darles riquezas o posición. Los palacios de los papas y de los prelados eran teatro de los más viles excesos. Algunos de los pontífices reinantes se hicieron reos de crímenes tan horrorosos que los gobernantes civiles tuvieron que procurar deponer a dichos dignatarios de la iglesia como monstruos demasiado viles para ser tolerados. Durante siglos Europa no progresó en las ciencias, ni en las artes, ni en la civilización. La cristiandad quedó moral e intelectualmente paralizada.” El Conflicto de los Siglos, p. 57
“Salvo entre los valdenses, la Palabra de Dios había quedado encerrada dentro de los límites de idiomas conocidos tan solo por la gente instruida; pero llegó el tiempo en que las Sagradas Escrituras iban a ser traducidas y entregadas a gentes de diversas tierras en su propio idioma. Había ya pasado la oscura medianoche [por causa de Wycliffe] para el mundo; se desvanecían las horas de tinieblas, y en muchas partes aparecían señales del amanecer que estaba por rayar.” El Conflicto de los Siglos, p. 79
Es significativo que Elena White dedicó tres páginas de este capítulo al cambio del sábado porque la observancia del domingo como día de reposo entró a la iglesia por ley en la época de Constantino (vea, El Conflicto de los Siglos, pp. 50-52).
1 Juan 2:8-11 explica que aquellos que están en tinieblas (color negro) odian a sus hermanos que están en la luz (color blanco) y quieren matarlos. Durante el periodo del tercer sello los que estaban en tinieblas ansiaban exterminar a los que estaban en la luz. La oscuridad y la hambruna del tercer sello conducen finalmente a la muerte y el sepulcro en el cuarto.
“El espíritu de transigencia y de conformidad fue coartado por algún tiempo por las terribles persecuciones [caballo rojo] que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo. Mas habiendo cesado la persecución [el caballo rojo] y habiendo penetrado el cristianismo en las cortes y palacios, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles [el caballo blanco] por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y gobernantes paganos, y sustituyó los requerimientos de Dios por las teorías y tradiciones de los hombres [el caballo negro]. La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo cuarto, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con capa de rectitud, se introdujo en la iglesia. Desde entonces la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo que parecía haber sido vencido [durante el caballo blanco], vino a ser el vencedor [bajo el tercer sello]. Su espíritu dominó a la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser discípulos de Cristo.” El Conflicto de los Siglos, p. 47
Es significativo que Elena White comparó lo que ocurrió con la iglesia durante este periodo, con lo que ocurrió en los días de Balaám:
“Así es que Satanás trazo planes para oponerse con más éxito al gobierno de Dios implantando su bandera en la iglesia cristiana. Si podía engañar a los discípulos de Cristo e inducirlos a ofender a Dios, decaerían su resistencia, su fuerza y su estabilidad y ellos mismos vendrían a ser presa fácil.” El Conflicto de los Siglos, p. 40
“El gran adversario se esforzó entonces por obtener con artificios [bajo el tercer sello] lo que no consiguiera por la violencia [bajo el segundo sello]. Cesó la persecución [bajo el segundo sello] y la reemplazaron las peligrosas seducciones de la prosperidad temporal y del honor mundano [bajo el tercer sello]. Los idólatras fueron inducidos a aceptar parte de la fe cristiana, al par que rechazaban otras verdades esenciales. Profesaban aceptar a Jesús como Hijo de Dios y creer en su muerte y en su resurrección, pero no eran convencidos de pecado ni sentían necesidad de arrepentirse o de cambiar su corazón. Habiendo hecho algunas concesiones, propusieron que los cristianos hicieran las suyas para que todos pudiesen unirse en el terreno común [ecumenismo] de la fe en Cristo.” El Conflicto de los Siglos, p. 40
“Otros se declararon dispuestos a ceder o a modificar en algunos puntos su confesión de fe y a unirse con los que habían aceptado parte del cristianismo [un verdadero peligro hoy], insistiendo en que ello podría llevarlos a una conversión completa. Fue un tiempo de profunda angustia para los verdaderos discípulos de Cristo. Bajo el manto de un cristianismo falso, Satanás se introducía en la iglesia para corromper la fe de los creyentes y apartarlos de la Palabra de verdad.” El Conflicto de los Siglos, p. 40
“Pero no hay unión entre el Príncipe de luz y el príncipe de las tinieblas, ni puede haberla entre los adherentes del uno y los del otro. Cuando los cristianos consintieron en unirse con los paganos que solo se habían convertido a medias, entraron por una senda que les apartó más y más de la verdad.” El Conflicto de los Siglos, p. 42
¿Por qué no sufre persecución la iglesia de hoy? Sencillamente porque se ha apartado de la pureza y sencillez de la iglesia primitiva y se conformado con la cultura del mundo y por lo tanto no despierta oposición.
“Otro asunto hay de más importancia aún, que debería llamar la atención de las iglesias en el día de hoy. El apóstol Pablo declara que “todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución”. 2 Timoteo 3:12. ¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días? El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las normas del mundo [caballo negro] y por lo tanto no despierta oposición [caballo rojo]. La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Si el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan solo al espíritu de transigencia con el pecado, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia, y a la poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva [caballo blanco], y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse.” El Conflicto de los Siglos, p. 45