Resurse Spaniolă
10. EL PRIMER SELLO:EL CABALLO BLANCO

Significado: El periodo del primer sello es paralelo al periodo de la primera iglesia, Éfeso. El caballo blanco representa las conquistas de la iglesia apostólica y el jinete que lo monta representa a Cristo. Apocalipsis 6:1, 2: “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.”
Símbolos y expresiones
El caballo blanco
El jinete
La corona
El arco
‘Venciendo para vencer’
El caballo blanco y su jinete
Zacarías 10:3-6, compara a Judá, el pueblo de Dios, con un caballo que cabalga a la batalla para vencer al enemigo: “Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor [‘caballo real’ pues el rey se sienta sobre el caballo] en la guerra. 4 De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador. 5 Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.”
Elena White explicó el plan de Dios para el Israel antiguo usando el simbolismo del primer sello:
“Dios deseaba que su pueblo saliera venciendo y para vencer.” Review and Herald, julio 10, 1900
Elena White también explicó que el caballo blanco representa las conquistas de la iglesia remanente al final de la historia:
“Revestida de la armadura de la justicia de Cristo, la iglesia entrará en su conflicto final. “Hermosa como la luna, esclarecida como el sol [Apocalipsis 12:1], imponente como ejércitos en orden” (Cantares 6:10), ha de salir a todo el mundo, venciendo y para vencer [Apocalipsis 6:1, 2].” Profetas y Reyes, p. 535
Elena White escribió que el jinete del primer caballo es Cristo. El jinete monta y guía al caballo no el caballo al jinete. Es decir, el jinete representa a Jesús y el caballo a su iglesia: “El asunto de la batalla no depende de la fortaleza del hombre mortal. ‘Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se prevalecerá sobre sus enemigos.’ Con el poder de aquel que cabalga venciendo y para vencer, el hombre débil y finito puede ganar la victoria.” Manuscrito 151, 1899
Jesús (el jinete) cumple su obra por medio de su pueblo (el caballo blanco):
“Los obreros de Dios deben ganar una experiencia mucho más profunda. Si le entregan todo a Dios, Él obrará poderosamente en su favor. Plantarán el estandarte de la verdad sobre las fortalezas que hasta ese momento estaban bajo el dominio de Satanás, y con gritos de victoria tomarán posesión de ellas. Llevan sobre si las cicatrices de la batalla, pero viene a ellos el mensaje de consuelo que el Señor los dirigirá, venciendo y para vencer.” Colportor Ministry, p. 155
“Cristo identifica sus intereses con los de su pueblo fiel; sufre en la persona de sus santos; y cualquiera que toque a sus escogidos le toca a él.” Profetas y Reyes, p. 400
“El mundo hoy tiene una clamorosa necesidad de una revelación de Cristo Jesús en la persona de sus santos. Dios desea que sus hijos estén ante el mundo como pueblo santo. ¿Por qué? Porque hay un mundo que salvar por medio de la luz [color blanco] de la verdad evangélica; y a medida que el mensaje de verdad que ha de llamar a los hombres de las tinieblas [color negro] a la luz [color blanco] maravillosa de Dios sea dado por la iglesia, la vida de sus miembros, santificada por el Espíritu de verdad, ha de ser un testimonio de la veracidad los mensajes que se proclaman.” Testimonios para los Ministros, p. 458
La Biblia emplea varios símbolos para ilustrar la relación estrecha que existe entre Cristo y su pueblo. El que toca al pueblo toca a Jesús (vea Mateo 25:31-46; Hechos 9:4; Zacarías 2:8).
Cristo es la cabeza y la iglesia es su cuerpo. Un cuerpo sin cabeza no puede funcionar.
Cristo es el pastor y la iglesia es su rebaño. El que toca al rebaño toca a Jesús (el ejemplo de David)
Jesús es el esposo y su iglesia es la esposa (son ‘una sola carne’)
Cristo es el rey soberano y su pueblo es su ejército.
El color blanco
Los futuristas/dispensacionalistas enseñan que el caballo blanco del primer sello representa al anticristo que ascenderá al poder en el futuro después del rapto, haciéndose pasar por Cristo. Pero no existe evidencia alguna en el texto que sugiera tal concepto.
George Eldon Ladd escribió lo siguiente en cuanto al significado del color blanco en el libro de Apocalipsis:
“En el libro de Apocalipsis el color blanco siempre es un símbolo de Cristo, de algo asociado con Cristo o de victoria espiritual. Por eso el Cristo glorificado tiene cabello blanco como la lana (1:14); los fieles reciben una piedrecita blanca con un nuevo nombre escrito (2:17); han de ataviarse de vestiduras blancas (3:4, 5, 18); los 24 ancianos están vestidos de blanco (4:4); se les dan a los mártires mantos blancos (6:11) al igual que a la multitud que nadie podía contar (7:9, 13); Al hijo del hombre se le ve sentado sobre una nube blanca (14:14); retorna en un caballo blanco acompañado por los ejércitos del cielo vestidos de blanco y montando caballos blancos (19:11, 14); a Dios se le ve en el juicio final sentado sobre un trono blanco (20:11).”
El color blanco es símbolo de pureza (Salmo 51:7; 45:3-5; Isaías 1:18; Daniel 7:9; 12:10) y la iglesia apostólica era pura en doctrina y en conducta.
Por otro lado, el color blanco también representa la luz (porque la luz es blanca) y la luz es símbolo de la Palabra de Dios
Mateo 17:2: El manto de Jesús en la transfiguración se volvió blanco como la luz.
Salmo 119:105: “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino.”
La luz del sol que viste a la mujer en Apocalipsis 12:1 se interpreta como un manto blanco en Apocalipsis 19:8.
Durante la era apostólica la iglesia era pura e irradiaba la luz de Cristo al mundo (Mateo 5:16). En obediencia a su jinete, la iglesia primitiva (el caballo blanco) testificó en Jerusalén, Judea, Samaria y los lugares más recónditos de la tierra (Hechos 1:7, 8). La iglesia ganó victoria tras victoria y el evangelio abarcó a todo el imperio romano en una sola generación.
El caballo blanco está en contraste con el caballo negro de las tinieblas. Cuando la iglesia pierde su pureza doctrinal, un estilo de vida cristiano y su celo evangelístico, el resultado es el caballo negro.
Elena White describió la pureza y el espíritu de conquista que levantó la oposición en contra de la iglesia apostólica:
“No hay duda de que los cristianos primitivos fueron un pueblo peculiar. Su conducta intachable y su fe inquebrantable constituían un reproche continuo que turbaba la paz del pecador. Aunque pocos en número, escasos de bienes, sin posición ni títulos honoríficos, aterrorizaban a los obradores de maldad dondequiera que fueran conocidos su carácter y sus doctrinas. Por eso los odiaban los impíos, como Abel fue aborrecido por el impío Caín. Por el mismo motivo que tuvo Caín para matar a Abel, los que procuraban librarse de la influencia refrenadora del Espíritu Santo daban muerte a los hijos de Dios. Por ese mismo motivo los judíos habían rechazado y crucificado al Salvador, es a saber, porque la pureza y la santidad del carácter de este constituían una reprensión constante para su egoísmo y corrupción. Desde el tiempo de Cristo hasta hoy, sus verdaderos discípulos han despertado el odio y la oposición de los que siguen con deleite los senderos del mal.” El Conflicto de los Siglos, p. 43
El arco y las flechas
2 Reyes 13:17 El arco y las flechas representan la victoria de Dios sobre los enemigos de su pueblo: “. . . y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos.”
Simbólicamente las flechas representan el mensaje de la Palabra que predicaron los apóstoles:
“Los argumentos de los apóstoles por sí solos, aunque claros y convincentes, no habrían eliminado el prejuicio que había resistido tanta evidencia. Pero el Espíritu Santo hizo penetrar los argumentos en los corazones con poder divino. Las palabras de los apóstoles eran como saetas agudas [los siete espíritus fueron enviados a la tierra (Apocalipsis 5:6). Los apóstoles tiraron las flechas y el Espíritu Santo por intermedio del ministerio de los ángeles las condujo al corazón] del Todopoderoso que convencían a los hombres de su terrible culpa por haber rechazado y crucificado al Señor de gloria.” Hechos de los Apóstoles, p. 37 Hechos 2:37: “Al oír esto, se compungieron [cortados con saeta] de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?”
“Dios no envía mensajeros para que adulen al pecador. No da mensajes de paz para arrullar en una seguridad fatal a los que no están santificados. Impone pesadas cargas a la conciencia del que hace mal, y atraviesa el alma con flechas de convicción.” El Deseado de todas las Gentes, p. 79
“Las palabras de Cristo eran como agudas saetas, que iban al blanco y herían los corazones de sus oyentes. Cada vez que se dirigía a la gente, fuese su auditorio grande o pequeño, sus palabras tenían efecto salvador sobre el alma de alguno.” Obreros Evangélicos, p. 157
“El fariseo no sentía ninguna convicción de pecado. El Espíritu Santo no podía obrar en él. Su alma estaba revestida de una armadura de justicia propia que no podía ser atravesada por las aguzadas y bien dirigidas saetas de Dios arrojados por manos angélicas.” Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 123
La corona
La palabra ‘corona’ aquí es stéfanos. Con ciertas excepciones, la corona stéfanos se le daba al vencedor después de una lucha.
Apocalipsis 2:10: “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
Santiago 1:12: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”
2 Timoteo 4:7-8:
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
1 Corintios 9:24-27: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.”
Venciendo para vencer
La traducción literal de la expresión es ‘venciendo con el fin de vencer’. Debemos vincular esta expresión con la fórmula que aparece al final de cada uno de los mensajes a las siete iglesias. Al final de cada mensaje aparece la promesa, ‘al que venciere’.
También debemos conectar la expresión con la que aparece en Apocalipsis 5 donde dice que el Cordero venció y por lo tanto es digno de romper los sellos y de abrir el libro. Así como Cristo venció mientras estuvo en la tierra, su iglesia debe vencer durante el periodo de los siete sellos para recibir al fin la corona de la vida.
La palabra ‘vencer’ en Apocalipsis 6:2 es la misma que aparece en cada uno de los mensajes a las siete iglesias. De modo que el caballo blanco representa al pueblo fiel de Dios que vence en cada una de las etapas de la historia de las siete iglesias. Esto indica que el caballo blanco representa a los fieles en las iglesias.
En su sentido primario, el caballo blanco representa la iglesia apostólica que salió con el poder del Espíritu Santo y el liderazgo de Cristo para restarle súbditos al reino de Satanás y para extender el reino espiritual de Cristo. El libro de Hechos describe el crecimiento fenomenal de la iglesia al restarle súbditos al reino de Satanás.
Hechos 2:41, 46:
“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
Hechos 4:4: “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.”
Hechos 6:7: “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”
Colosenses 1:6, 23; Romanos 1:8; Hechos 17:6 nos dicen que los apóstoles llevaron el mensaje del evangelio a todo el mundo en una sola generación:
Colosenses 1:6, 23 NVI: “Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente. . . Este es el evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo, y del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor.”
Romanos 1:8, NVI: “En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, pues en el mundo entero se habla bien de su fe.”
Hechos 17:6, NVI: “Pero, como no los encontraron, arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: ‘¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá!”
Concerniente a estas conquistas extraordinarias, Elena White escribió:
“Los discípulos cumplieron la comisión que Cristo les dio. A medida que esos mensajeros de la cruz salían [lenguaje del primer sello] a proclamar el Evangelio, se manifestaba tal revelación de la gloria de Dios [relacionado con el color blanco] como nunca antes habían visto los mortales. Por medio de la cooperación del Espíritu divino, los apóstoles realizaron una obra que conmovió al mundo. El Evangelio fue llevado a toda nación en una sola generación.” Hechos de los Apóstoles, p. 474
Guerra espiritual y literal
Durante la dispensación cristiana la iglesia fiel libra una guerra espiritual contra enemigos espirituales, con armamento espiritual en el territorio del enemigo espiritual (Efesios 6:10-18). El propósito de esta lucha es conquistar los corazones de los seres humanos (Efesios 6:10-18; Romanos 13:11-14; 2 Corintios 10:1-6; 1 Timoteo 6:12; 2 Timoteo 4:7, 8). Los soldados de Jesús procuran persuadir a los soldados del enemigo que se unan a las filas de Jesús. Por así decirlo les dicen: “si quieren vencer, abandonen las filas de Satanás y únanse al ejército del Señor.”
Apocalipsis 19:11-21 describe el momento en que la secuencia de los sellos llega a su clímax. En Apocalipsis 19:11 encontramos de nuevo al caballo blanco con un jinete que guerrea contra Satanás y sus ejércitos. El jinete ya no lleva el stéfanos sino la diadémata (Apocalipsis 19:12). La corona del vencedor ha llegado a ser la corona del rey.
En su venida Jesús montará sobre su caballo blanco y entonces Dios dará respuesta a los clamores de los mártires que suplicaron para que Dios les hiciera justicia y los vengara de manos de sus enemigos (Apocalipsis 19:1, 2).
Apocalipsis 19:11-21 describe una guerra literal al final de la historia entre Jesús y los ejércitos celestiales, y la bestia, el falso profeta y los reyes y sus ejércitos.
Después que haya caído la lluvia tardía y se haya proclamado el fuerte clamor el mundo entero estará de un lado u otro del conflicto. En el lado de Dios estarán los que siguen al Cordero y en el otro los que siguen a la bestia (Apocalipsis 14:14-20). Los fieles tendrán el sello de Dios y los infieles la marca de la bestia. En ese momento se cerrará la puerta de la gracia y Satanás tendrá completo control de los impenitentes (Apocalipsis 15:5-8). Satanás influirá sobre la bestia, el falso profeta y los reyes de la tierra para que impongan un decreto de muerte contra el pueblo de Dios, pero Jesús tomará literalmente el campo de batalla en favor de su pueblo y destruirá literalmente a los enemigos de ellos. (Apocalipsis 19:11-14).
Así lo explica la sierva del Señor:
“Toda forma de mal cobrará intensa actividad. Los ángeles malos unirán sus poderes con los hombres inicuos, y como aquéllos [ángeles malos] han estado en constante conflicto y han obtenido experiencia en los métodos de engañar y batallar, y se han estado fortaleciendo durante siglos, no se rendirán en el último gran conflicto sin una lucha desesperada; y todo el mundo estará de un lado o del otro del asunto en litigio.
Tendrá lugar la batalla del Armagedón, y ese día no debe encontrar a ninguno de nosotros durmiendo. Debiéramos estar completamente despiertos, como vírgenes prudentes que tenemos aceite en nuestras vasijas y en nuestras lámparas. El poder del Espíritu Santo debe estar sobre nosotros, y el Capitán de las huestes del Señor estará a la cabeza de los ángeles del cielo para dirigir la batalla.” Mensajes Selectos, tomo 3, pp. 486, 487