Resurse Spaniolă
ESTUDIO ADICIONAL: ¿QUÉ ES EL SELLO DE DIOS?
Elena White y el sello de Dios
Desde muy temprano en su historia, la iglesia adventista del séptimo día ha enseñado que el sello de Dios es el sábado. Hasta donde sepamos, la primera persona en descubrir ésta verdad fue el capitán Joseph Bates quien en el año 1846 escribió un pequeño libro titulado: El Séptimo Día Sábado, una Señal Perpetua.
Con el transcurso del tiempo, Elena G. de White llegó a compartir el concepto del capitán Bates. Sin titubear, ella escribió en repetidas ocasiones que el sábado es el sello de Dios. Note los siguientes ejemplos:
“El Sábado fue colocado en el Decálogo como el sello del Dios vivo, identificando así al dador de la ley y dando a conocer Su derecho a gobernar. Es una señal entre Dios y Su pueblo y una prueba de la lealtad del pueblo para con Él.” Signs of the Times mayo 13, 1886
“El cuarto mandamiento es, entre todos los diez, el único que contiene tanto el nombre como el título del Legislador. Es el único que establece por autoridad de quién se dio la ley. Así, contiene el sello de Dios, puesto en su ley como prueba de su autenticidad y de su vigencia.” Patriarcas y Profetas, p. 315
“El sábado del cuarto mandamiento es el sello del Dios vivo. Identifica a Dios como el Creador y es la señal de su justa autoridad sobre todos los seres que ha creado.” Signs of the Times, noviembre 1, 1899
“La señal o el sello de Dios es la observancia del séptimo día sábado, que es el monumento conmemorativo de su obra de creación.” Special Testimony to Battle Creek, 1898, p. 6
“Se debe proclamar la verdad en cuanto al sábado del Señor. Se debe demostrar que el séptimo día es el sello del Dios vivo.” Manuscript Releases, tomo 4, p. 425
El sello y el Espíritu Santo
Elena White parece contradecir el testimonio bíblico pues la Biblia afirma con claridad que el sello de Dios es el Espíritu Santo.
Efesios 1:13-14:
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”
Efesios 4:30:
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
2 Corintios 1:21, 22:
“Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.”
La solución a un aparente conflicto
¿Cómo resolvemos este aparente conflicto entre Elena White y la Biblia?
En realidad, no hay contradicción. Por así decirlo, Elena White y la Biblia describen dos caras de la misma moneda. La Biblia subraya la obra interna e invisible del Espíritu Santo y Elena White describe la manifestación visible y externa de esa misma obra.
El ejemplo de la circuncisión
Ilustremos la relación que existe entre la obra interna del Espíritu Santo y la observancia externa del sábado con del rito de la circuncisión.
El acto externo:
Dios le ordenó explícitamente a Israel que practicara el acto externo de la circuncisión:
Génesis 17:10:
“Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.”
Génesis 17:14: La señal externa era de suprema importancia:
“Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.”
El acto de circuncidar el prepucio era tan importante que Dios amenazó de muerte a Moisés por no haber circuncidado a su hijo (Éxodo 4:24-26)
El significado interno de la circuncisión:
La circuncisión conllevaba un significado mucho más profundo que el acto externo de quitar el prepucio de la carne. Hallamos este significado más profundo en la experiencia de Abraham.
Cuando tenía 84 años, Dios le prometió a Abrahán un hijo de sus propios lomos. Abraham creyó a Dios y su fe le fue contada por justicia:
Génesis 15:6:
“Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.”
Unos 15 años después de ser justificado por la fe, Dios le ordenó a Abrahán que se circuncidara. Para ese tiempo Abraham ya tenía 99 años:
Génesis 17:24:
La pregunta clave es ésta: ¿Justificó el acto externo de la circuncisión a Abraham? ¡El apóstol Pablo respondió esta pregunta con un enfático no! En los días del apóstol Pablo, los judíos creían que el mero acto de la circuncisión era salvífico y que garantizaba un lugar entre el pueblo escogido de Dios.
Romanos 4:9, 10: Abraham fue justificado por la fe 15 años antes de ser circuncidado!
La circuncisión era la señal visible y externa de la justificación de Abraham 15 años antes:
Romanos 4:11-12:
“Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; 12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.”
Esta dimensión más profunda de la circuncisión se encontraba ya en el antiguo testamento. La circuncisión era la señal externa de una experiencia interna:
Deuteronomio 30:6:
“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”
La circuncisión era una señal externa de la obra interna del Espíritu Santo:
Deuteronomio 10:16-17:
“Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.”
El apóstol Pablo escribió en cuanto a la dimensión más profunda de la circuncisión:
Filipenses 3:3:
“Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”
Romanos 2:28-29:
“Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; 29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”
Es importante recordar que la circuncisión:
Era una institución netamente judía
Fue establecida después del pecado
Fue reemplazada en el nuevo testamento por el bautismo:
Colosenses 2:11, 12:
“En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.”
Según la decisión del concilio de Jerusalén en el año 49 DC, ya no tenía que practicarse.
En contraste con el rito de la circuncisión, el sábado:
Fue instituido por Dios antes del pecado.
Dios lo estableció para toda la raza humana.
No existe indicación alguna en la Biblia que Dios lo haya reemplazado o abolido.
El bautismo como ejemplo
Como hemos visto, en el nuevo testamento el bautismo tomó el lugar de la circuncisión (Colosenses 2:11, 12). Pregunto: ¿Es necesario el acto externo del bautismo o es suficiente recibir a Cristo espiritualmente en el corazón?
El nuevo testamento parece indicar en algunos versículos que el rito externo del bautismo es necesario para la salvación. Pero cuando leemos con cuidado estos versículos nos damos cuenta que, aunque el rito externo es indispensable, no es en sí suficiente:
Marcos 16:15-17:
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que [1] creyere y [2] fuere bautizado, [3] será salvo; más el que no creyere, será condenado.”
1 Pedro 3:21-22:
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne [externo], sino como la aspiración de una buena conciencia [interno] hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.”
Elena White concuerda con el testimonio Bíblico. Ella enseñó claramente que el rito externo del bautismo es indispensable pero no suficiente:
“Cristo hizo del bautismo la entrada a su reino espiritual. Ha hecho de esto una condición positiva con la cual tienen que cumplir todos los que desean ser reconocidos como que están bajo la autoridad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los que reciben el rito del bautismo, hacen por lo mismo una declaración pública de que han renunciado al mundo y se han convertido en miembros de la familia real, hijos del Rey celestial.” Comentario Bíblico Adventista, tomo 7A, p. 296
Concerniente a las palabras que le habló el Padre a Jesús en ocasión de Su bautismo se nos dice:
“Los que reciben la impronta de Dios por el bautismo presten atención a estas palabras, recordando que Dios ha puesto su firma sobre ellos declarando que son sus hijos y sus hijas. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, poderes infinitos y omnisapientes, reciben a los que entran verdaderamente en una relación de pacto con Dios. Están presentes en cada bautismo para recibir a los candidatos que han renunciado al mundo y han recibido a Cristo en el templo del alma. Estos candidatos han ingresado a la familia de Dios y sus nombres son inscritos en el libro de vida del Cordero.” La Maravillosa Gracia de Dios, p. 143
“El nuevo nacimiento es una experiencia escasa en esta época del mundo. Esta es la razón por la que hay tantas perplejidades en las iglesias. Muchos, muchísimos, que pretenden tener el nombre de Cristo, no están santificados, y son impíos. Han sido bautizados, pero fueron sepultados vivos. No murió el yo, y por lo tanto no renacieron a una nueva vida en Cristo.” CBA, tomo 7A, p. 297
“La gracia de Cristo es la que da vida al alma. Aparte de Cristo, el bautismo, como cualquier otro rito, es una forma muerta.” El Deseado de Todas las Gentes, p. 181
“El bautismo no hace que nuestros hijos sean cristianos ni tampoco los convierte; no es sino una señal externa que muestra que están conscientes que deben ser hijos de Dios reconociendo que creen en Jesucristo como su Salvador y que por lo tanto vivirán para Él.” Manuscrito 5, 1896.
El ejemplo de la santa cena y el sábado
La santa cena:
“El don de Cristo en el festín de bodas fue un símbolo. El agua representaba el bautismo en su muerte; el vino, el derramamiento de su sangre por los pecados del mundo. El agua con que llenaron las tinajas fue traída por manos humanas, pero solo la palabra de Cristo podía impartirle el poder de dar vida. Así sucedería con los ritos que iban a señalar la muerte del Salvador. Únicamente por el poder de Cristo, obrando por la fe, es como tienen eficacia para alimentar el alma.” El Deseado de Todas las Gentes, p. 122
La observancia del sábado
Dios les manda a los seres humanos a observar externamente el sábado, absteniéndose de todo trabajo secular. Dios ordenó que se observara el séptimo día literal, e indicó exactamente cómo se debía guardar:
Éxodo 20:8-11:
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.”
El reposo externo como señal de reposo interno
Pero la observancia del sábado tenía una dimensión más profunda—debía ser una señal externa de una relación interna con el Creador. El reposo externo debía ser un reflejo de una relación de reposo en el Señor (vea Mateo 11:28-30).
Tomemos el pasaje de Deuteronomio 6:6-8 como ejemplo de la relación entre lo externo e interno:
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón [en el corazón antes de colocarlas en la mano, en la frente y en los postes]; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal [la señal externa de lo que está en el corazón primero] en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”
La observancia del sábado no santificaba a Israel, sino que era señal que Dios los había santificado. La observancia externa del sábado era señal de algo que Dios había hecho en el corazón de Israel. Es decir, la observancia externa del sábado debía revelar que ellos tenían una relación espiritual interna con el Señor.
Éxodo 31:12-13:
“Habló además Jehová a Moisés, diciendo: 13 Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.”
Ezequiel 20:12, 20:
“Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico. 20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.”
¿Quién es el que crea esta relación interna con el Señor?
¿Quién escribe la ley en el corazón para que pueda exhibirse en la vida? ¿Quién es el que santifica nuestros corazones? La respuesta es que el Espíritu Santo santifica el corazón. Él fue el que escribió la ley en tablas de piedra y es el que la escribe en el corazón.
Mateo 12:28: Jesús echó demonios por el Espíritu de Dios.
Lucas 11:20: Jesús echó demonios con el dedo de Dios.
Éxodo 31:18: El dedo de Dios es el Espíritu Santo y los diez mandamientos fueron escritos por el dedo de Dios.
2 Tesalonicenses 2:13:
“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.”
La espada del Espíritu Santo es la Palabra de Dios. El Espíritu Santo transforma la vida, nos hace santos y la observancia externa del sábado es la señal visible de tal hecho.
Juan 17:17: Somos santificados por la verdad:
“Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad.”
Juan 16:13: El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad:
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.”
Ezequiel 36:26, 27
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”
El viento es invisible a los ojos humanos pero sus efectos se pueden ver. Así mismo la obra del Espíritu Santo en el corazón no se ve, pero sus efectos se pueden ver en la observancia del sábado como señal externa.
Elena White dice en cuanto a la obra selladora del Espíritu Santo:
“Si usted desea imprimir el sello para obtener una impresión clara sobre la cera, no lo logra empujándolo violentamente, sino que lo coloca cuidadosa y firmemente sobre la cera y lo presiona hasta que la cera reciba el molde. Así mismo hace Dios con nuestras almas. No de vez en cuando, sino constantemente, el Espíritu Santo implanta en nosotros nueva vida a la similitud de Cristo.” In Heavenly Places, p. 66
“Como la cera recibe la impresión del sello, así mismo el alma ha de recibir la impresión del Espíritu de Dios y ha de retener la imagen de Cristo.” Mensajes Selectos, tomo 1, p. 395
Elena White sobre la obra interna y externa
Contrario a lo que piensan muchos enemigos de Elena White ella nunca enseñó que la observancia del sábado nos salva. Nunca enseñó que la observancia del sábado confiere santidad. Siempre escribió que el sábado es señal de santidad, no fuente de santidad.
“Al señalar a Dios como el Hacedor de los cielos y la tierra, el sábado distingue al verdadero Dios de todos los falsos dioses. Todos los que guardan el séptimo día demuestran [signify en inglés] al hacerlo que son adoradores de Jehová. Así el sábado es la señal de lealtad del hombre hacia Dios mientras haya en la tierra quien le sirva.” Patriarcas y Profetas, p. 315
“El sábado será la gran prueba de lealtad; pues es el punto especialmente controvertido. Cuando la prueba final les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven. Mientras la observancia del falso día de reposo (Domingo), en obediencia a la ley del estado y en oposición al cuarto mandamiento, será una declaración [‘avowal’ en inglés] de obediencia a un poder que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado), en obediencia a la ley de Dios, será señal evidente de la lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al aceptar la señal de la sumisión a los poderes del mundo, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber escogido la señal de obediencia a la autoridad divina, recibirá el sello de Dios.” El Conflicto de los Siglos, p. 663
“Los que deseen tener el sello de Dios en sus frentes tienen que guardar el sábado del cuarto mandamiento. Esto es lo que los distingue de los desleales, que han aceptado una institución humana en lugar del verdadero sábado. La observancia del día de reposo de Dios es la marca de distinción entre aquel que sirve a Dios y el que no le sirve.” Review and Herald, mayo 21, 1895
“La observancia del sábado es la señal de lealtad al verdadero Dios.” El Conflicto de los Siglos, p. 491
“El Sábado es una prenda dada por Dios al hombre; una señal de la relación que existe entre el Creador y sus seres creados. Al observar el monumento conmemorativo de la creación del mundo en seis días y el reposo del Creador en el séptimo día; al santificar el sábado de acuerdo a las instrucciones divinas, los israelitas debían declararle al mundo su lealtad [particularmente importante en un mundo politeísta] al único Dios verdadero y viviente, el soberano del universo.” Mensajes Selectos, tomo 3, p. 256
“Reverenciemos el día sábado que fue instituido por Dios, pues es la señal de nuestra relación con Dios, la señal por medio de la cual se demuestra que somos su pueblo.” Manuscript Releases, tomo 5, p. 86
“A los obedientes es una señal de lealtad a Dios.” Manuscript Releases, tomo 11, p. 18
“La verdadera observancia del sábado es la señal de lealtad a Dios.” Manuscript Releases, tomo 15, p. 32
“Nada distinguió tanto a los judíos de las naciones circunvecinas y los designó como adoradores del Creador como la institución del sábado. La observancia del sábado era una señal visible de la conexión de Israel con Dios y de su separación de otros pueblos.” Espíritu de Profecía, tomo 2, p. 193
El sábado como experiencia espiritual
“La vida serena, consistente y piadosa es una epístola viviente que es conocida y leída por todos los hombres. La santidad no se forma desde afuera, no se pone como un manto, sino que brilla desde adentro. Si la bondad, la pureza, la mansedumbre y la integridad moran en el corazón, éstas resplandecerán en el carácter y tal carácter está lleno de poder. La gloria no la recibe el instrumento sino Aquel gran Obrero por quien el instrumento es usado. El corazón que está lleno del amor del Salvador, diariamente recibe gracia para impartir. La vida revela el poder redentor de la verdad.” In Heavenly Places, p. 237
“Tan pronto como el pueblo de Dios este sellado en sus frentes—no es un sello o una marca que se puede ver, sino un asentamiento en la verdad tanto intelectualmente como espiritualmente de tal manera que no puedan ser movidos—tan pronto como el pueblo de Dios esté sellado y preparado para el zarandeo, éste vendrá.” Manuscript Releases, tomo 10, p. 252
“El sábado es una piedra de toque para esta generación. Cuando los hombres obedecen el cuarto mandamiento en espíritu y en verdad, obedecerán todos los preceptos del Decálogo. Para poder cumplir este mandamiento es necesario amar a Dios por sobre todas las cosas y amar a las los que Él ha creado.” Signs of the Times, febrero 13, 1896
“El sello del Dios vivo será colocado únicamente sobre aquellos que tienen un carácter semejante al de Cristo.” Review and Herald, mayo 21, 1895
Juntando las dos ideas
“La señal o el sello de Dios se revela en la observancia del séptimo día sábado que es el monumento conmemorativo de Dios el Creador.” Testimonies for the Church, volumen 8, p. 117
Volvamos a los tiempos de Jesús
La mejor forma de comprender la relación entre la obra interna del Espíritu Santo y la observancia externa del sábado como señal es comparando la forma como Cristo observó el sábado en contraste con los Fariseos.
Los Fariseos tenían un problema grave. Su conducta externa era intachable, pero sin la obra interna del Espíritu Santo. Es decir, eran legalistas.
Mateo 23:25-28:
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 26! ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. 27! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.”
Todos los milagros de sanidad que hizo Jesús en sábado eran casos crónicos. Él escogió el sábado como día especial para revelar el amor de Dios para con la humanidad doliente. Esto lo hizo porque tenía el Espíritu Santo en el corazón.
Marcos 3:1-7:
“Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. 4 Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. 5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. 6 Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle. “
“Su simple observancia exterior era una burla.” El Deseado de Todas las Gentes p. 252
Los fariseos guardaban el sábado externamente, pero sin la obra interna del Espíritu Santo. La persona que tiene el Espíritu Santo en el corazón guardará el sábado como lo guardó Jesús.
“Al apartarse los judíos de Dios, y dejar de apropiarse la justicia de Cristo por la fe, el sábado perdió su significado para ellos. Satanás estaba tratando de exaltarse a sí mismo, y de apartar a los hombres de Cristo, y obró para pervertir el sábado, porque es la señal del poder de Cristo. Los dirigentes judíos cumplían con la voluntad de Satanás rodeando de requisitos pesados el día de reposo de Dios. En los días de Cristo, el sábado había quedado tan pervertido, que su observancia reflejaba el carácter de hombres egoístas y arbitrarios, más bien que el carácter del amante Padre celestial. Los rabinos representaban virtualmente a Dios como autor de leyes cuyo cumplimiento era imposible para los hombres. Inducían a la gente a considerar a Dios como un tirano, y a pensar que la observancia del sábado, que él les exigía, hacía a los hombres duros y crueles. Era obra de Cristo disipar estos conceptos falsos. Aunque los rabinos le perseguían con una hostilidad implacable, ni siquiera aparentaba conformarse a sus requerimientos, sino que seguía adelante, observando el sábado según la ley de Dios.” El Deseado de Todas las Gentes, pp. 250, 251
“Ninguna otra institución confiada a los judíos tendía tan plenamente como el sábado a distinguirlos de las naciones que los rodeaban. Dios se propuso que su observancia los designase como adoradores suyos. Había de ser una señal de su separación de la idolatría, y de su relación con el verdadero Dios. Pero a fin de santificar el sábado, los hombres mismos deben ser santos [y el Espíritu Santo es el que santifica]. Por la fe, deben llegar a ser partícipes de la justicia de Cristo. Cuando fue dado a Israel el mandato: ‘Acordarte has del día del reposo, para santificarlo,’ el Señor también les dijo: ‘Habéis de serme varones santos.’ Únicamente en esa forma podía el sábado distinguir a los israelitas como adoradores de Dios.” El Deseado de Todas las Gentes, p. 250
En vez de ser una señal de la justicia de Cristo en la vida para glorificarle a Él, el sábado llegó a ser señal de su propia justicia para glorificarse ellos mismos. Su observancia del sábado los convirtió en intolerantes, arrogantes, y egoístas. El sábado no santifica a nadie; es una señal que Dios ha santificado el corazón y esa santificación es producto de la obra del Espíritu Santo en el corazón.
Algunos enemigos del sábado dicen:
“Jesús es mi reposo y no necesito sin reposar espiritualmente en El.” ¿Acaso no dijo Jesús, “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar”?
Pero el reposo de Cristo en el corazón no nos exonera de observar el sábado como señal visible del reposo interno que tenemos con Cristo.
¿Dirían estos mismos enemigos del sábado que no necesitamos bautizarnos porque es suficiente aceptar a Cristo en el corazón? ¿Dirían que no es necesario comer el pan y beber el vino en la Santa Cena porque ya creemos en nuestro corazón que Jesús fue quebrantado y derramó su sangre por nosotros? ¿Contendería alguien que no es necesaria una ceremonia matrimonial visible y externa porque el amor ya está en el corazón?
Una observancia externa del sábado
Elena White siempre fue equilibrada en su presentación del sábado. Enseñó que una relación interna con el Señor nos llevará a guardar el sábado como señal externa. También enseñó que una observancia externa del sábado sin el sello interno del Espíritu Santo carece de valor ante Dios:
“Se me mostró que la mera observancia del sábado y el orar mañana y tarde no son evidencias positivas de que somos cristianos. Estas formas externas se pueden observar estrictamente mientras que la verdadera piedad [interna] está ausente.” Spiritual Gifts, tomo 4, p. 95
“Una observancia externa del sábado no salvará al alma. Los principios que están entrelazados en cada uno de los Diez Mandamientos deben ser honrados y obedecidos en la vida individual y práctica. Dios requiere que la ley sea escrita en las tablas del alma.” Manuscript Releases, tomo 6, pp. 396, 397
“Todos aquellos que observan el sábado en verdad llevan la marca de lealtad a Dios. Son representantes de Su reino. Su luz debe brillar a otros en sus buenas obras. No debemos observar el sábado meramente como un asunto legal. Debemos estar conscientes del impacto espiritual que tiene sobre todas las transacciones de la vida. Dios dice: ‘En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.’ Éxodo 31:13. Esta es la santificación por medio de la verdad.” Manuscript Releases, tomo 3, p. 424
Algunos que “guardan” el sábado se perderán
“No todos los que profesan observar el sábado serán sellados. Aun entre los que enseñan la verdad a otros hay muchos que no recibirán el sello de Dios en sus frentes. Tuvieron la luz de la verdad, conocieron la voluntad de su Maestro, comprendieron todo punto de nuestra fe, pero no hicieron las obras correspondientes. Los que conocieron tan bien la profecía y los tesoros de la sabiduría divina, debieran haber actuado de acuerdo con su fe. Debieran haber mandado a sus familias tras sí, para que, por medio de un hogar bien ordenado, pudiesen presentar al mundo la influencia de la verdad sobre el corazón humano.” Joyas de los Testimonios, tomo 2, p. 69
“La ley de Dios, que es santidad perfecta, es la única verdadera norma del carácter. El amor se expresa en la obediencia y el amor perfecto echa fuera el temor. Aquellos que aman a Dios, tienen el sello de Dios en sus frentes y desempeñan las obras de Dios. Ojalá que todos los que profesan el cristianismo supieran lo que significa amar a Dios en la vida práctica. . .” Sons and Daughters of God, p. 51
Creo que a veces nos hemos enfocado tanto en lo que no debemos hacer el sábado que nos hemos olvidado de lo que debemos hacer. Si amamos en verdad a Jesús vamos a hacer en sábado lo que hacía Jesús. ¿Y qué es lo que hacía Jesús los sábados? La respuesta está en Isaías 58.
El asunto que dividirá al mundo: El sello de Dios y la marca de la bestia
¿Estoy diciendo que podemos ser descuidados en la observancia del sábado? ¡De ninguna manera! Lo que estoy diciendo es que una observancia cuidadosa del sábado debe resultar de una motivación correcta.
Al final de la historia habrá dos señales visibles y externas de lealtad. La pregunta clave será: ¿Está mi lealtad con Dios o con la bestia?
Yo no estoy dispuesto a morir por el sábado, pero si estoy dispuesto a morir por el Señor del sábado. No hay mejor señal de lealtad al final de la historia que el sábado. El sábado y el domingo serán una señal externa de una lealtad interna. Solo estaremos dispuestos de morir porque tenemos una relación interna con Jesús. El sábado será la señal externa de una obediencia interna, así como lo fue el árbol de la ciencia del bien y del mal en el huerto del Edén.
“La imagen de la bestia será formada antes que termine el tiempo de gracia, porque constituirá la gran prueba para el pueblo de Dios, por medio de la cual se decidirá su destino eterno. . . Esta es la prueba por la que deben pasar los hijos de Dios antes de ser sellados. Todos los que demuestren su lealtad a Dios mediante la observancia de su ley y negándose a aceptar un falso día de reposo, se alistarán bajo la bandera del Señor Dios Jehová y recibirán el sello del Dios viviente. Los que renuncien a la verdad de origen celestial y acepten el descanso dominical, recibirán la marca de la bestia.” Maranata, p. 162
