Resurse Spaniolă

ESTUDIO ADICIONAL: LAS PROFECÍAS DE DISPERSIÓN Y RECOGIMIENTO


Introducción
Génesis 3:15: “Y pondré [1] enemistad entre [2] ti y la [3] mujer, y entre tu [4] simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Este versículo tiene cinco elementos claves:
 La mujer
 La serpiente
 La simiente de la serpiente
 La simiente de la mujer
 Enemistad
Se notará que la enemistad en este versículo corre en dos direcciones, una de la serpiente contra la mujer y la otra de la serpiente contra la simiente de la mujer. Satanás procuró eliminar a la simiente de la mujer cuando nació usando a su simiente, Herodes (Apocalipsis 12:3, 4). Luego, se lanzó en contra del remanente de la simiente, es decir, contra el remanente de Cristo.
Apocalipsis 12:17: “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el remanente de la simiente de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”
Juan 12:23, 24: Al principio existe tan solo la semilla original pero cuando se siembra esa semilla singular, de ella salen muchas simientes. ¡Las muchas simientes son simientes de la simiente!
“Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”
¿Quién es la simiente original y singular?
Gálatas 3:16: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.”
¿Quiénes son la simiente de la simiente?
Gálatas 3:28, 29:
“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente simiente de Abraham sois, y herederos según la promesa.”
Babilonia y Jerusalén
Al final de la historia Babilonia será un sistema global que se opondrá al pueblo de Dios. La mujer es simbólica, su vino es simbólico, su fornicación es simbólica y el rio sobre el cual se sienta es simbólico. Ella tendrá un dominio global pues se sienta sobre naciones, tribus, lenguas y pueblos.

Babilonia en la antigüedad era enemiga mortal de Israel. Si Babilonia al final de la historia es un sistema global y simbólico entonces Israel también debe serlo. Los dos batallones en el conflicto final se describen en Apocalipsis 12:17. Es Babilonia espiritual y global contra Israel espiritual y global. Estudiemos, pues, la historia de Israel.
Abraham emigra a Canaán
Abrahán emigró de Ur de los Caldeos a la tierra de Canaán a donde Jacob su nieto tuvo doce hijos que fundaron la nación de Israel. Dios le prometió a Abrahán que en su SIMIENTE todas las naciones de la tierra serían benditas (Génesis 12:1-3). La bendición no era tan solo para los judíos sino para todas las naciones.
Israel disperso en Egipto
La historia de José indica que Jacob y sus hijos, que se habían establecido en Canaán, fueron dispersados de allí a Egipto por 400 años a donde llegaron a ser esclavos (Génesis 15:13-15). Allí se convirtieron en una gran nación. El viaje de Jacob con sus hijos de Canaán a Egipto fue la primera dispersión de Israel de la tierra prometida.
La primera reunión
Al terminar los 400 años, Dios libró a Israel de Egipto y los reunió primero a sí mismo (Éxodo 19:4) y luego a la tierra santa de Canaán, lugar a donde Dios escogió establecer su morada con su pueblo (Éxodo 25:8; Levítico 25:38). En el Sinaí Israel ratificó un pacto matrimonial con el Señor prometiendo obedecer todo lo que Él había mandado (Éxodo 19:8). Cuando Israel fue fiel a su pacto con el Señor, permanecieron reunidos en la tierra. Pero cuando quebrantaron el pacto, fueron dispersados de la tierra.
Promesas de recogimiento y dispersión
En Deuteronomio 28 encontramos lo que se conoce como las bendiciones y maldiciones del pacto. Dios le prometió a Israel que, si le eran fieles, serian benditos y permanecerían reunidos en la tierra. Pero en Deuteronomio 28:15, 63-64 Dios prometió dispersarlos de la tierra si le eran infieles: “Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. . . Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella. 64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.”
La bendición del pacto significa estar reunido en la tierra por estar unido con el Señor y la maldición significa estar disperso de la tierra por estar ‘disperso’ del Señor’ (vea Daniel 9:1ss). Si el pueblo de Israel le era infiel a Dios en la tierra de Canaán, Dios lo dispersaría de nuevo para luego reunirlos a la tierra por segunda vez (la primera fue cuando salieron de Egipto).
Deuteronomio 30:1-6: En este pasaje Dios le prometió a Israel que, si los dispersaba de la tierra por su infidelidad al pacto, los reuniría una vez más a la tierra si se arrepentían y retornaban a Él con todo su corazón:
“Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, 2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, 3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. 4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará; 5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. 6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”

Una reunión o retorno a la tierra mientras Israel estaba en desobediencia no era posible. Primero tenían que reunirse con el Señor de la tierra a través del arrepentimiento y luego el Señor los reuniría a su tierra.
El factor importante en la reunión o la dispersión de Israel no era la tierra sino el Señor de la tierra. Dios había escogido la tierra de Israel como el lugar de su morada y por esta razón la tierra era santa. El Señor no estaba en la tierra porque la tierra era santa sino más bien la tierra era santa porque el Señor estaba allí. La tal llamada ‘tierra santa’ no tenía ninguna santidad en sí misma, era santa porque el Señor había escogido morar allí. Dios dispersó a Israel de la tierra porque Israel se ‘dispersó’ del Señor. Cuando Israel era recogida o reunida a la tierra es porque primero se había ‘reunido’ o ‘unido’ con su Señor.
La segunda dispersión de la tierra
Ezequiel 20 describe gráficamente la constante apostasía de Israel contra el Señor mientras estaba en la tierra de Canaán. Por causa de esta apostasía, que duró mil años, Dios prometió dispersarlos de la tierra de Canaán a todas las naciones, pero dejaría un remanente que en futuro retornaría a la tierra:
Ezequiel 6:7, 8:
“Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que yo soy Jehová. 8 Más dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por las tierras.”
Finalmente, Dios abandonó la tierra porque Israel lo había abandonado a Él. Cuando Israel regresó al Señor, Dios los retornó o reunió a la tierra. Antes de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor Dios prometió preservar a un remanente fiel (Ezequiel 9:1-6) y luego abandonó a la tierra.
Ezequiel 11:22-23:
“Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos. 23 Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que esta al oriente de la ciudad.”

Cuando Dios abandonó la tierra porque Israel lo había abandonado a Él, Israel fue esparcido en cuatro etapas:
 En el año 722 AC las diez tribus del norte fueron dispersas a Asiria.
 En el año 605 AC Daniel, sus compañeros y la familia real fueron dispersos a Babilonia
 En el año 597 AC Ezequiel junto con otros fueron dispersos a Babilonia
 En el año 586 AC Nabucodonosor destruyó la ciudad de Jerusalén y dispersó o esparció al resto de la población a los cuatro vientos de la tierra.
Pero Dios preservó a un remanente fiel durante el cautiverio que retornaría al Señor y el Señor los reuniría y retornaría a la tierra. Uno de estos fue Daniel.
El segundo recogimiento
Isaías 11:11, 12: Dios prometió por medio de Isaías que reuniría a su pueblo a la tierra por segunda vez después de estar dispersos:
“Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. 12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.”
Jeremías 23:7, 8: El profeta Jeremías también enseñó que Israel sería reunido o juntado a la tierra prometida por segunda vez. La primera vez fue de Egipto y la segunda de Babilonia:
“Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, 8 sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra.”

Esdras 1:1-4: (vea también Jeremías 25:11, 12) describe como Israel fue reunido a la tierra por segunda vez:
“En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: 2 Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. 3 Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén. 4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.”
Después del cautiverio en Babilonia el recogimiento de Israel a la tierra fue dirigido por Esdras, Nehemías, Zorobabel, y Josué, el sumo-sacerdote. La nueva oportunidad para permanecer unidos a su Señor iba a durar setenta semanas (490 años) y durante la última de estas semanas un nuevo David vendría a la tierra para reunir a sus ovejas a sí mismo. Esta sería la última oportunidad para que Israel permaneciera en la tierra.
Los dispensaciónalistas han enseñado que la promesa de un segundo recogimiento a la tierra se cumplió en 1948 cuando los judíos fueron reunidos por Dios nuevamente a su tierra, pero en incredulidad. Así pasan por alto totalmente el recogimiento de Israel a la tierra después del cautiverio babilónico.
En contraste con este concepto dispensaciónalista, los libros de Esdras y Nehemías describen cómo Israel fue recogido a la tierra después del cautiverio. La razón por la cual fueron recogidos nuevamente a la tierra es porque en el cautiverio se arrepintieron y se unieron a su Señor (compare la oración de Daniel 9 y la renovación del pacto en Nehemías 8).
Pero es bueno recordar que este segundo recogimiento (el primero fue cuando salieron de Egipto) prefigura el tiempo cuando el Israel espiritual y global será librado de su servidumbre a la Babilonia espiritual durante las últimas tres plagas apocalípticas. Entonces el pueblo de Dios será librado de las garras de Babilonia, estará unido a su Señor y será recogido o llevado a la Canaán celestial.
Ezequiel 36:24: Ezequiel fue profeta de Dios en Babilonia durante la segunda dispersión de Israel a Babilonia en el año 597 AC. Por medio del profeta Dios dio la promesa que recogería o reuniría de nuevo a su pueblo: “Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré [reuniré] de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.”
Ezequiel 37:21-22: Dios prometió recoger y reunir a su pueblo a su propia tierra. Cuando esto ocurriera, Israel y Judá se unirían y serían un solo pueblo:
“y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré [reuniré] de todas partes, y los traeré a su tierra; 22 y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.”
Ezequiel 37:24-28: (a la luz de 2 Samuel 7:16) Una vez reunidos de nuevo a la tierra, el pueblo de Dios tendría un solo rey, un David mesiánico, y como resultado habitarían para siempre en la tierra:
“Mi siervo David [no podía ser David literal porque estaba muerto] será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. 25 [entonces] Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre. 26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. 27 Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo [esto se cumple finalmente en Apocalipsis 21:1-7 a donde la idéntica terminología se usa para describir al Israel espiritual que se ha unido espiritualmente y que
será llevado a la Canaán celestial] 28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.”
El remanente sería entonces fiel al pacto que contrajo con su Rey mesiánico. La fórmula del pacto se usa nuevamente en el versículo 27: “Yo seré a ellos por Dios y ellos serán mi pueblo.” Dios prometió que cuando regresaran a la tierra Él haría un nuevo pacto con ellos (Jeremías 31:10, 31-33). La expresión ‘aquellos días’ se refiere al tiempo cuando Israel fue recogido a su tierra después del cautiverio babilónico.
Ezequiel 11:16-20:
“Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen. 17 Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. 18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. 19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.”
Ezequiel 20:34, 41, 42:
“y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado; Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros; 34 y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado. . . 41 Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones. 42 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres.”

Ezequiel 28:25 describe el recogimiento de Israel una vez más a su tierra:
“Así ha dicho Jehová el Señor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales esta esparcida, entonces me santificaré en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarán en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob.”
Ezequiel 34:20-22 (este capítulo debe estudiarse a la luz de su cumplimiento cristológico en Mateo 9:36). Los pastores de Israel debían haber reunido al pueblo a su Señor para que estuvieran listos cuando viniera el gran ‘reunidor’. Pero en lugar de reunir al pueblo, los líderes espirituales los dispersaron:
“Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca, 21 por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las echasteis y las dispersasteis. 22 Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja.”
Ezequiel 34:23, 24: El Mesías reuniría a su pueblo y reinaría sobre ellos como un nuevo David:
“Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. 24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.”
Zacarías 8:7, 8: Dios prometió reunir a su pueblo:
“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol; 8 y los traeré [de nuevo], y habitarán en medio de Jerusalén; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia.”
Jeremías 29:14: Dios prometió recoger y reunir a su pueblo de donde habían sido dispersados: “Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver de su cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.”

Jeremías 32:37-41: Promesas de recogimiento y reunión:
“He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; 38 y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. 39 Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. 40 Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. 41 Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.”
Isaías 56:7, 8: Dios no solo recogería a la tierra a Israel y también a otros pueblos:
“yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. 8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.”
Ageo 2:6-9: Dios prometió que el Mesías vendría a su templo y la gloria del segundo templo sería mayor que la gloria del templo que construyó Salomón. Los judíos de hoy aún se preguntan cuándo se cumplió esta profecía. El segundo templo era muy inferior en términos de materiales de construcción. No entró en ese templo la gloriosa Shekina visible. Pero en ese templo enseñó Jesús, cuya gloria sobrepasa toda gloria:
“Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; 7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. 8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. 9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.”
Las profecías que anunciaban un recogimiento de Israel a su tierra gobernado por un nuevo David no se cumplieron plenamente después del cautiverio pues el Mesías no había venido aún. Se cumplieron tan solo en un sentido limitado y parcial porque el pueblo no cumplió el pacto, así como lo indica claramente el libro de Malaquías.
Jesús sobre la dispersión y el recogimiento
Isaías 43:5-7:
El profeta Isaías anunció que en la era mesiánica Dios reuniría de todas las direcciones del compás a su pueblo fiel:
“No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. 6 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, 7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.”
Esta hermosa profecía de reunión halla su eco en las palabras de Jesús en Mateo 8 y Lucas 13:
Mateo 8:11, 12:
“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos [los judíos que creyeron en Jesús]; 12 más los hijos del reino [la nación judía literal que rechazó a Jesús] serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”
Lucas 13:28-30: “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. 29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí, hay postreros [los gentiles que creyeron en Jesús] que serán primeros, y primeros [la nación judía que rechazó a Jesús] que serán postreros.”
Ahora debemos preguntar: ¿Cómo interpretó Jesús las profecías de dispersión y reunión?

Jesús les dio una interpretación mesiánica a las profecías de recogimiento y dispersión. Explicó claramente que el estar reunido o disperso debía comprenderse relacionalmente y no geográficamente. En los tiempos de Jesús los judíos estaban reunidos en la tierra, pero según la perspectiva de Jesús estaban dispersos porque lo habían rechazado a Él. Por estar dispersos del Señor, Dios los dispersaría de la tierra cuando fuera destruida Jerusalén en el año 70 DC.
Jesús vino para reunir a las ovejas que los líderes espirituales habían dispersado:
Mateo 15:24: “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”
Mateo 9:36: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.”
Lucas 11:23: La persona que no se une o recoge a Jesús está dispersa no importa a donde viva:
“El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.”
Caifás, en una profecía inadvertida, dijo que era necesario que un hombre muriera y no que toda la nación pereciera. El significado de esta declaración de Caifás la dio Juan:
Juan 11:51, 52:
“Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno [en el Pentecostés] a los hijos de Dios que estaban dispersos.”

Jesús ya había predicho este recogimiento o reunión en Juan 10:14-16:
“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”
Jesús no estaba diciendo que Él era como un buen pastor. Él es el buen pastor que cumplió la profecía de Ezequiel 34:11-16. Jesús vino a contrarrestar la obra de los pastores de Israel, que en vez de alimentar a las ovejas (vea los versículos 22-24) las habían dispersado.
El fracaso de los pastores había llevado a la dispersión de las ovejas a todas partes del mundo (la diáspora) y los había alejado del buen pastor. Cristo, el buen pastor, iba a recoger y reunir a las ovejas descarriadas a sí mismo. Como un segundo David Jesús no fracasaría como los otros pastores. Este recogimiento y reunión comenzó en el día del Pentecostés cuando estaban reunidos judíos de todas las naciones y continuó durante los siglos subsiguientes de la dispensación cristiana (vea la parábola de la boda en Mateo 22:1-14).
Cuando Jesús estuvo a punto de abandonar el templo judío por última vez, dijo:
Matthew 23:37, 38:
“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! 38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta.”
Juan 4:21, 23, 24: Jesús explicó que adorar en el templo de Jerusalén no tendría ya importancia cuando se derramara el Espíritu Santo en el día del Pentecostés. Congregarse en Jerusalén sin estar unido a Cristo significa estar disperso. Por eso el recogimiento de los judíos a la tierra en 1948 carece de todo significado profético.

“Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Jesús les explicó a sus discípulos: Mateo 18:20: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”
La tierra santa se encuentra a donde hay dos o tres reunidos en el nombre de Jesús. Es decir, el verdadero Israel de Dios hoy es espiritual y la tierra es global porque Jesús está presente globalmente por medio del Espíritu Santo.
La presencia de Jesús no está confinada a un lugar específico de la tierra. Espiritualmente hablando, Sion está a donde está Jesús y Jesús está en dos lugares: está presente en el templo terrenal (la iglesia), espiritual y globalmente (Efesios 2:20-22; 1 Pedro 2:4-10) y esta físicamente presente en el templo celestial localmente. ¡El contexto de Mateo 18:20 (versículos 15-19) demuestra que a una persona que no está unida a Jesús se le considera gentil y una persona que está unida a Jesús, aunque sea gentil, se le considera judío espiritual!
2 Corintios 1:20: Las promesas de Dios son condicionales y se cumplen tan solo en y por medio de Jesús. Esto incluye las profecías de dispersión y reunión: “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”
El factor importante en las profecías de dispersión y reunión es Jesús, no la tierra. Gálatas 3:16, 28, 29 explica que las promesas (incluyendo la tierra) le fueron hechas a Abraham y a su Simiente la cual es Cristo. Cuando recibimos a Cristo, todas las promesas llegan a ser nuestras en Él. Jesús repitió la historia de Israel y venció a donde Israel fracasó. Cuando recibimos a Jesús su historia llega a ser nuestra y por eso tenemos derecho a heredar las promesas junto con Él. Aquellos que rechazan a Cristo no pueden heredar ninguna de las promesas pues solo en Él pueden cumplir.
Efesios 1:9, 10: Todas las cosas se reúnen en Cristo Jesús:
“dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.”
Los discípulos se dispersaron cuando el Pastor fue herido, pero en el día del Pentecostés estaban todos unánimes juntos.
Zacarías 13:7: “Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.”
Mateo 26:30, 31:
“Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. 31 Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.”
Los doce patriarcas son los representantes de la iglesia del antiguo testamento y los doce apóstoles son los representantes de la iglesia del nuevo. Si los judíos querían continuar siendo el pueblo de Dios tendrían que haberse unido con los doce apóstoles quienes fueron los fundadores de la iglesia cristiana. Cuando persiguieron a los apóstoles demostraron que no eran en verdad miembros del Israel de Dios. La dispersión en el año 70 fue la última para pueblo judío literal. Aun cuando se reunieron a la tierra en 1948, están dispersos porque aun rechazan al Mesías.

El recogimiento o reunión después del Pentecostés
El recogimiento o reunión a Cristo comenzó a cumplirse en el día del Pentecostés cuando los creyentes estaban todos unánimes juntos y el Espíritu Santo cayó sobre ellos. Había gente reunida de todas las naciones de la tierra:
Hechos 2:1, 7-11: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. . . Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.”
Salmo 133: El evento terrenal en el Pentecostés fue una indicación de que Jesús había comenzado su ministerio intercesor en el santuario celestial. La ropa de Aarón, su ungimiento y el ungimiento del santuario fueron tipos terrenales de eventos celestiales:
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; 3 como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
Isaías 49:6: Era el plan de Dios alcanzar al mundo con el evangelio por medio de su pueblo escogido. Según el testimonio de Hechos 2 había 13 naciones representadas en el aposento alto. Los representantes de estas naciones debían regresar a sus países para compartir las buenas nuevas de lo que habían visto en Jerusalén:

“Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.”
Hechos 13:46, 47: El apóstol Pablo cita Isaías 49:6 y lo aplica a la predicación del evangelio a los gentiles. La iglesia (el Israel espiritual) ahora debe cumplir el cometido que Dios le había dado al Israel literal. Israel no fue rechazado; fue la teocracia nacional judía que fue rechazada. En el antiguo testamento el plan de Dios era que las naciones vinieran a Israel para ver la luz y recibir la bendición (Isaías 60:3). Desde el día del Pentecostés el plan es que la iglesia vaya al mundo para reunirlos a Jesús y a la tierra santa espiritual:
“Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; Más puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.”
Jeremías 23:3-6: La reunión o recogimiento de Israel fue anunciada por Jeremías:
“Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. 4 Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová. 5 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. 6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.”
Santiago 1:1 (también 1 Pedro 1:1, 2): Cuando Santiago escribió su libro, las doce tribus literales ya no existían así que debe haberse referido a las tribus espirituales (estudie cuidadosamente el contexto). Santiago 1:1 nos ayuda a interpretar Apocalipsis 7:1-8. Los 144,000 siguen al cordero por dondequiera que vaya así que los 144,000 no son judíos literales sino cristianos.

El apóstol Pablo ya había escrito que los que son de Cristo son hijos de Abraham y herederos de las promesas (Gálatas 3:29). “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.”
Juan 12:24, 32, 33: La muerte de la semilla singular dará como resultado muchas semillas. ¡Pero las semillas vienen todas de la semilla original! “De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. 33 Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.”
¡Un Israelita no es genuino porque está recogido en la tierra ‘santa’ sino porque se ha unido con un santo Señor! Si una persona está recogida en la ‘tierra santa’ pero ha rechazado al Señor, esa persona está dispersa. La tierra era santa porque un Dios santo habitaba allí. Dios no estaba allí porque la tierra era santa. Elena White explicó que la promesa de bendición para todas las naciones debió haberse cumplido después del cautiverio babilónico, pero se cumplirá finalmente con el Israel espiritual: “Esta promesa de bendición [de Génesis 12:2] debiera haberse cumplido en gran medida durante los siglos que siguieron al regreso de los israelitas de las tierras de su cautiverio. Dios quería que toda la tierra fuese preparada para el primer advenimiento de Cristo, así como hoy se está preparando el terreno para su segunda venida.” Profetas y Reyes, p. 519
La primera dispersión y recogimiento de la iglesia
Israel tuvo dos dispersiones y recogimientos durante el periodo del antiguo testamento (en Egipto por 400 años y Babilonia por 70). Así mismo, el Israel espiritual tiene dos dispersiones durante la dispensación cristiana, una pasada y una futura (durante los 1260 años y cuando se le sane la herida mortal a la bestia). El plan de Dios se ha movido de Israel como nación a Israel espiritual.
Dios quería que su iglesia después del Pentecostés llevara el evangelio a todo el mundo para preparar a un pueblo para la segunda venida pero su iglesia cayó en apostasía. Por eso la iglesia se dispersó por 1260 años, cautiva a la Babilonia espiritual—el papado. Es digno de notar que Martín Lutero se refirió a este periodo como el ‘cautiverio babilonio de la iglesia’.
Elena White escribió en cuanto a la dispersión del pueblo de Dios durante las edades oscuras de los 1260 años: “Las tinieblas del error y de la superstición amenazaban con borrar todo conocimiento de la verdadera religión. La iglesia de Dios en la tierra se hallaba tan ciertamente en cautiverio durante ese largo plazo [los 1260 años] de implacable persecución, como estuvieron los hijos de Israel cautivos en Babilonia durante el destierro.” Profetas y Reyes, p. 527
Después de ese tiempo de cruel cautiverio (538-1798) Dios recogió y sacó de la Babilonia espiritual a un remanente para que proclamaran los mensajes de los tres ángeles. Este remanente, que quedó del movimiento millerita después del gran chasco de 1844, llegó a formar el núcleo de la iglesia adventista. A este pueblo le encomendó Dios la tarea de proclamar la verdad presente al mundo a fin de preparar a un pueblo para la segunda venida. Después de describir el fracaso de Israel en cumplir el plan de Dios después del cautiverio babilónico, Elena White continuó: “Lo que Dios quiso hacer en favor del mundo por Israel, la nación escogida, lo realizará finalmente mediante su iglesia que está en la tierra hoy. Ya dio “su viña … a renta a otros labradores,” a saber a su pueblo guardador del pacto, que le dará fielmente “el fruto a sus tiempos.” Nunca ha carecido el Señor en esta tierra de representantes fieles, que consideraron como suyos los intereses de él. Estos testigos de Dios se cuentan entre el Israel espiritual, y se cumplirán en su favor todas las promesas del pacto que hizo Jehová con su pueblo en la antigüedad.” Profetas y Reyes, pp. 526, 527

Más específicamente la hermana White se refiere a la misión de la iglesia adventista: “Pero, gracias a Dios, su iglesia no está ya en servidumbre. Al Israel espiritual han sido devueltos los privilegios que fueron concedidos al pueblo de Dios cuando se le libertó de Babilonia. En todas partes de la tierra, hombres y mujeres están respondiendo al mensaje enviado por el Cielo, acerca del cual Juan el revelador profetizó que sería proclamado antes del segundo advenimiento de Cristo: “Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida.” Apocalipsis 14:7 Las huestes del mal no tienen ya poder para mantener cautiva a la iglesia, porque “ha caído, ha caído Babilonia, aquella grande ciudad,” que “ha dado a beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación;” y al Israel espiritual se da este mensaje: “Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas.” Apocalipsis 14:8; 18:4. Así como los cautivos desterrados escucharon el mensaje: “Huid de en medio de Babilonia” (Jeremías 51:6), y fueron devueltos a la tierra prometida, los que hoy temen a Dios prestan atención a la orden de retirarse de la Babilonia espiritual, y pronto se destacarán como trofeos de la gracia divina en la tierra hecha nueva, la Canaán celestial.” Profetas y Reyes, pp. 526, 527
La segunda dispersión
Pero antes que Jesús venga habrá una segunda dispersión del pueblo de Dios pues la bestia que perseguía a ese pueblo durante los 1260 años resucitará y volverá a esclavizar al pueblo de Dios en la Babilonia espiritual. Note como Elena White vinculó la dispersión de los 1260 años con la dispersión final del pueblo de Dios: “Cuando el decreto promulgado por los diversos príncipes y dignatarios de la cristiandad contra los que observan los mandamientos, suspenda la protección y las garantías del gobierno y los abandone a los que tratan de aniquilarlos, el pueblo de Dios huirá de las ciudades y de los pueblos y se unirá en grupos para vivir en los lugares más desiertos y solitarios. Muchos encontrarán refugio en puntos de difícil acceso en las montañas. Como los cristianos de los valles del Piamonte, convertirán los lugares elevados de la tierra en santuarios suyos y darán gracias a Dios por las “fortalezas de rocas”. Isaías 33:16. Pero muchos seres humanos de todas las naciones y de todas clases, grandes y pequeños ricos y pobres, negros y blancos, serán arrojados en la más injusta y cruel servidumbre. Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandonados adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos. Ningún oído humano escuchará sus lamentos; ninguna mano humana se aprontará a socorrerlos.” El Conflicto de los Siglos, p. 610 La segunda dispersión y recogimiento de la iglesia
Pero aquellos que serán dispersados por la persecución final de la Babilonia espiritual se congregarán con Jesús finalmente en la tierra santa celestial y la tierra nueva. Siendo que se unieron espiritualmente con Jesús, serán reunidos literalmente a la tierra de Canaán celestial y tomarán la tierra por heredad.
El último recogimiento
Juan 14:1-3: Jesús prometió reunir a sus fieles a sí mismo y llevarlos a la casa de su Padre:
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
Isaías 54:7, 8; 56:6-8: Jesús recogerá a su pueblo después del tiempo de angustia:
“Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. 8 Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.”
1 Tesalonicenses 4:15-17:
“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
2 Tesalonicenses 2:1: Jesús reunirá a su pueblo a sí mismo cuando venga: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él. . .”
Mateo 13:30: Jesús reunirá a su pueblo a su granero: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”
Mateo 24:29-31: El recogimiento final del pueblo de Dios será literal de los cuatro ángulos de la tierra. Después de recogerlos, Jesús los reunirá en nueva Jerusalén literal en un cielo literal. El remanente primero se unió a Jesús en la tierra santa espiritual y luego se une literalmente con Jesús en la tierra santa literal. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”
Después del milenio la ciudad literal de Jerusalén descenderá literalmente del cielo. El pueblo de Dios estará reunido en la ciudad con Jesús y los impíos estarán literalmente reunidos fuera de la ciudad. El pueblo de Dios se unió espiritualmente con Jesús y los impíos se unieron espiritualmente con Satanás. “Cuantos hay que piensan que sería bueno pisar el suelo de la vieja Jerusalén y que su fe se fortalecería al visitar los escenarios de la vida y muerte del salvador. Pero

la vieja Jerusalén nunca será un lugar sagrado hasta que sea purificada por el fuego refinador del cielo. La más oscura mancha de culpa reposa sobre la ciudad que rechazó la luz de Cristo. ¿Queremos andar en los pasos de Jesús? No necesitamos ir a Nazaret, Capernaúm y Betania para andar en las pisadas de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, al lado de una humanidad sufriente, en los tugurios de los pobres y agobiados. Andaremos en sus pisadas al confortar a los sufrientes y al hablar palabras de esperanza y consuelo a los desalentados. Al hacer lo que hizo Jesús mientras estuvo en la tierra, andaremos en sus benditas pisadas. Jesús dijo: ‘Si alguien quiere seguir en pos de mí, tome su cruz diariamente y sígame.’ Cuando este mundo lleno de maldición sea purificado de toda mancha de pecado, cuando el monte de los Olivos sea partido en dos y se convierta en una gigantesca llanura, cuando la ciudad Santa de Dios descienda sobre ella, la tierra que hoy llaman ‘santa’ llegará a ser en verdad santa. Pero la obra de Dios no avanzará al hacer peregrinajes a Jerusalén. La maldición de Dios está sobre Jerusalén por haber rechazado y crucificado a su hijo unigénito. Pero Dios limpiará esa vil mancha. Dice el profeta: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.” Review and Herald, julio 9, 1896.

Leave a Reply

Adresa ta de email nu va fi publicată. Câmpurile obligatorii sunt marcate cu *

Copyright © 2023 Marius Cherpec. Toate drepturile rezervate.