Resurse Spaniolă
17. EL INTERLUDIO DE APOCALIPSIS 7: LA GRAN MUCHEDUMBRE

Los 144,000 y la gran muchedumbre: ¿El mismo grupo?
A primera vista parece incongruente o aun contradictorio decir que los 144,000 y la gran muchedumbre que nadie puede contar son el mismo grupo. ¿Cómo es posible esto cuando el número 144,000 es contable mientras que el número de la gran multitud no se puede contar? La respuesta a esta aparente contradicción se halla en la relación entre lo que Juan ve y oye en visión.
Según Apocalipsis 1:10 una voz le habló a Juan que sonaba como trompeta y Juan oyó los nombres de las siete Iglesias en su orden. Pero luego Juan vio las siete iglesias bajo la ilustración de siete candeleros (Apocalipsis 1:12). De modo que lo que oyó Juan en el versículo 10 lo vio en el versículo 12.
Tenemos otro ejemplo en Apocalipsis 5 que es la visión introductoria a los siete sellos. Primero Juan oyó a uno de los 24 ancianos decirle que no llorara porque el León de la tribu de Judá podía romper los sellos y abrir el libro (Apocalipsis 5:5). Pero luego Juan vio a un Cordero como inmolado que había vencido y por eso era digno de romper los sellos y abrir el libro (Apocalipsis 5:6). Como ya hemos visto, el Cordero representa a Jesús en su inauguración como Sacerdote/Rey del reino de la gracia. Por el otro lado, el León representa a Jesús al final de su ministerio en el santuario cuando derrame la ira de Dios (Apocalipsis 6:17). Es decir, el Cordero luego rugirá como un león. Así es que el Cordero y el León representan dos etapas de la obra salvadora de Jesús.
Podemos decir lo mismo de Apocalipsis 19. En los versículos 1-9, Juan oye los himnos de una gran multitud cantando victoriosamente en el cielo. Pero en los versículos 11-19 Juan vio la segunda venida de Jesús con las huestes celestiales para rescatar a la gran multitud de la destrucción a manos de Babilonia.
Un fenómeno similar ocurre con los 144,000 y la gran muchedumbre. En Apocalipsis 7:1-8, Juan oyó información en cuanto a los 144,000. No los vio, sino que oyó el número de ellos y los nombres de las tribus (Apocalipsis 7:4-8). Juan luego vio en la segunda mitad del capítulo a una gran multitud que nadie podía contar (Apocalipsis 7:9).
¿Cómo se relacionan estos dos panoramas? La respuesta es que en Apocalipsis 7:1-8 Dios selló a los 144,000 a fin de que pudieran pasar victoriosamente por la gran tribulación (Apocalipsis 7:9-17). La gran multitud es el mismo grupo, pero ya habiendo salido victoriosamente de la tribulación.
Algunos comentaristas han concluido que la tribulación que se menciona aquí representa las pruebas y dificultades que afronta el pueblo de Dios a través de toda la historia. Pero esta interpretación no es posible. ¡El griego no solo dice que salieron de ‘tribulación’ sino de ‘la tribulación, la grande’! Esta es la misma tribulación que mencionan Daniel 12:1 y Mateo 24:21, 29.
El cuadro abajo ilustra la relación de quiasmo entre los 144,000 (Apocalipsis 7:4) y la gran muchedumbre (Apocalipsis 7:9). Note que cada frase que se refiere a los 144,000 tiene su contraparte en la descripción de la gran multitud en Apocalipsis 7:9.
Apocalipsis 7:1-8: Juan “oye”
La Iglesia Militante
- “oi” (versículo 4)
- “el número” (versículo 4)
- “ciento cuarenta y cuatro mil” (versículo 4)
- “de los hijos de Israel” (versículo 4)
- “de toda tribu” (versículo 4)
- “sellado” (versículo 4)
Apocalipsis 7:9-17: Juan “ve”
La Iglesia Triunfante - “miré” (versículo 9)
- “que nadie podía contar” (versículo 9)
- “una gran multitud” (versículo 9)
- “de toda nación: (versículo 9)
- “de todas las tribus, pueblos y lenguas” (versículo 9)
- “vestidos con ropas blancas” (versículo 9)
Nota explicativa: En Apocalipsis 7:1, 2 los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos para que no le hagan ningún daño a la tierra, al mar o a los árboles hasta que Dios selle a los 144,000 en sus frentes. Apocalipsis 7:3-8 luego menciona el sellamiento para que puedan subsistir durante la gran tribulación (Apocalipsis 6:17). En Apocalipsis 7:9-17 los 144,000 sellados (que llevan el nombre de ‘la gran muchedumbre que nadie podía contar) ya han pasado victoriosamente por la gran tribulación (versículo 14). Esta gran tribulación es indudablemente la misma que se menciona en Daniel 12:1; Jeremías 30:6-10 y Mateo 24:21, 22, 29).
Beatrice Neall explicó la relación entre los 144,000 y la gran multitud:
“Si este razonamiento es correcto podemos poner un signo de igual entre todos los puntos en las dos columnas de la lista. Israel se compone de los fieles de todas las naciones. Las tribus de Israel representan a las tribus, pueblos, y lenguas. Los 12,000 de cada tribu indica la totalidad de los redimidos de cada grupo étnico. Los cuatro vientos simbolizan la gran tribulación [Apocalipsis 7:14], y el ‘sello del Dios vivo’ (versículo 2) corresponde a los mantos emblanquecidos en la sangre del cordero (versículo 14). Y lo mejor de todo es que los 144,000 no son un grupo limitado, al cual tenemos poca esperanza de pertenecer, sino una gran muchedumbre que no se puede contar.” (Beatrice Neall, “Good News about the 144, 000,” Adventist Review, abril 2, 1987, pp. 14-15.
Elena White escribió casi una página entera en El Conflicto de los Siglos sobre la identidad de los 144,000. Una lectura cuidadosa del comentario de Elena White sobre los 144,000 revela que ella entremezcló indiscriminadamente la descripción de los 144,000 (Apocalipsis 14:1-5) con la descripción de la gran muchedumbre (Apocalipsis 7:9-17). Claramente, ella entendió que son el mismo grupo bajo diferentes circunstancias. Note como ella combinó la descripción de los dos grupos en El Conflicto de los Siglos, p. 630. He incluido en corchetes los textos que Elena White trajo a colación:
“Delante del trono, sobre el mar de cristal—ese mar de vidrio que parece revuelto con fuego por lo mucho que resplandece con la gloria de Dios—se halla reunida la compañía de los que salieron victoriosos “de la bestia, y de su imagen, y de su señal, y del número de su nombre” [Apocalipsis 15:2]. Con el Cordero en el monte de Sion, [Apocalipsis 14:1] “teniendo las arpas de Dios” [Apocalipsis 15:2], están en pie los 144.000 que fueron redimidos de entre los hombres [Apocalipsis 14:4]; se oye una voz, como el estruendo de muchas aguas y como el estruendo de un gran trueno, “una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas” [Apocalipsis 14:2]. Cantan “un cántico nuevo” delante del trono, un cántico que nadie podía aprender sino aquellos 144.000 [Apocalipsis 14:3]. Es el cántico de Moisés y del Cordero, un canto de su liberación [Apocalipsis 15:3]. Ninguno sino los 144.000 pueden aprender aquel cántico [Apocalipsis 14:3], pues es el cántico de su experiencia, una experiencia que ninguna otra compañía ha conocido jamás. Son “estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere” [Apocalipsis 14:1]. Habiendo sido trasladados de la tierra, de entre los vivos, son contados por “primicias para Dios y para el Cordero” [Apocalipsis 14:4]. Apocalipsis 15:2, 3; 14:1-5. “Estos son los que han venido de grande tribulación” [Apocalipsis 7:14]; han pasado por el tiempo de angustia cual nunca ha sido desde que ha habido nación; han sentido la angustia del tiempo de la aflicción de Jacob; han estado sin intercesor durante el derramamiento final de los juicios de Dios. Pero han sido librados, pues “han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero” [Apocalipsis 7:14]. “En sus bocas no ha sido hallado engaño; están sin mácula” delante de Dios [Apocalipsis 14:5]. “Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono tenderá su pabellón sobre ellos” [Apocalipsis 7:15]. Apocalipsis 7:14, 15. Han visto la tierra asolada con hambre y pestilencia, al sol que tenía el poder de quemar a los hombres con un intenso calor [Apocalipsis 16:8, 9], y ellos mismos han soportado padecimientos, hambre y sed. Pero “no tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá sobre ellos, ni otro ningún calor. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”. [Apocalipsis 7:14-17].” El Conflicto de los Siglos, p. 630
Algunos creen que la gran muchedumbre representa los redimidos de todas las edades. Esta idea es problemática pues daña la simetría del capítulo. Apocalipsis 7 es un interludio entre el sexto y séptimo sello. El sexto sello comenzó con el terremoto de Lisboa (1755 DC), continuó con el día oscuro, la luna tomando un matiz como sangre (1780 DC) y la caída de las estrellas (1833 DC). Incluir aquí a los redimidos de todas las edades es incongruente con el contexto literario del capítulo al igual que con los eventos que describe el sexto sello.
Hay otra evidencia que los 144,000 y la gran muchedumbre son el mismo grupo. Elena White escribió explícitamente que solo los 144,000 podrán entrar al templo celestial:
“Cuando íbamos a entrar en el santo templo, Jesús alzó su melodiosa voz y dijo: “Únicamente los 144.000 entran en este lugar.” Y exclamamos: “¡Aleluya!” PE, p. 18
Sin embargo, según Apocalipsis 7:15 los que pertenecen a la gran muchedumbre servirán a Dios en su templo día y noche. La conclusión es inevitable: Los 144,000 (los únicos que pueden entrar al templo) deben ser el mismo grupo que la gran muchedumbre que nadie podía contar (sirven a Dios día y noche en su templo).
Según Apocalipsis 14:3, 5 los 144,000 están parados delante del trono de Dios y Apocalipsis 7:9, 11, 15 dice que la gran muchedumbre esta parada delante del trono.
Apocalipsis 7:16 afirma que la gran multitud estará viva durante el derramamiento de la tercera y cuarta plagas después del cierre de la gracia. Esto lo sabemos porque en la tercera plaga Dios tornará las fuentes de aguas frescas en sangre y la cuarta plaga quemará toda la vegetación. Sin lugar a dudas esto causó que el pueblo de Dios tuviera hambre y sed. Sin embargo, al final de la tribulación Dios librará a su pueblo y no padecerán más hambre o sed (Apocalipsis 7:16, 17).