Resurse Spaniolă
2. LA BATALLA EN EL HUERTO

Jesús: Creador y responsable de nuestra existencia
Juan 1:1-3: Jesús es responsable de nuestra existencia pues todos descendemos de Adán y Eva: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Nota: Jesús es responsable de nuestra existencia, pero no de nuestro pecado. ¡Aunque es verdad que nadie escogió entrar a este mundo, sí podemos escoger como vamos a salir!
El rey original y su territorio
Salmo 8:3-5: Adán fue coronado rey y el territorio de su dominio era el planeta tierra: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.” La ley exige absoluta perfección y si no se la ofrecemos, ella nos condena a muerte Lucas 4:5-7: Adán perdió su trono y su territorio cuando Satanás lo venció: “Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra [el territorio]. 6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad [la posición], y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.” Romanos 6:16: Somos siervos del que escogemos obedecer: “¿No sabéis que, si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”
El pariente cercano pagaría el precio de rescate
Levítico 25:25: Solo un pariente cercano podía redimir el territorio que había vendido algún israelita: “Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará [pagando un precio] lo que su hermano hubiere vendido . . . Levítico 25:47-49: Solo un familiar cercano podía redimir a una persona que se había vendido a servidumbre: Si el forastero o el extranjero que está contigo se enriqueciere, y tu hermano que está junto a él empobreciere, y se vendiere al forastero o extranjero que está contigo, o a alguno de la familia del extranjero; 48 después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado [pagando un precio]; uno de sus hermanos lo rescatará. 49 O su tío o el hijo de su tío lo rescatará, o un pariente cercano de su familia lo rescatará; o si sus medios alcanzaren, él mismo se rescatará.”
Ningún miembro de la raza humana podía redimir
Romanos 3:10, 23:
“No hay justo, ni aun uno . . . todos han pecado y están destituidos de la Gloria de Dios.”
Nota: Ningún miembro de la raza humana era capaz de recuperar la posesión perdida o la libertad de la servidumbre pues todos perdieron su patrimonio y se vendieron a servidumbre del pecado. ¡Un esclavo, por ser siervo, no es dueño de nada!
Jesús tuvo que hacerse nuestro hermano
En el cielo Jesús no era nuestro pariente cercano pues pertenecía a otra familia, la familia de la Deidad. Por eso Jesús se despidió de la hueste angélica para hacerse miembro de nuestra familia, pero prometió regresar victorioso después de 33 años.
Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
Hebreos 2:14-16: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. 16 Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.” ¿Es posible ser a la vez padre de un hijo e hijo de ese mismo hijo? Parece imposible, pero en el caso de Jesús, así es.
Jesús es al mismo tiempo el padre y el hijo de Abraham y de David:
Mateo 1:1: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.”
Juan 8:58: “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”
Apocalipsis 22:16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”
La doble misión de Jesús
El santuario comienza en el campamento a donde viven los pecadores. Jesús tenía que vivir una vida sin pecado en nuestro ‘campamento’ para tejer un manto de perfecta justicia que nos pudiera ofrecer. Después de vivir su vida perfecta Jesús tenía que morir para pagar la sentencia de muerte que nos correspondía a nosotros. Solo el que creó a todos los seres humanos podía ofrecerse para tomar el lugar de todos. Jesús era responsable de nuestra existencia, pero no de nuestro pecado.
Éxodo 12:5, 6: El cordero pascual ilustra las dos funciones que debía cumplir Jesús—no podía tener mancha y debía morir: “El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.”
Jesús debía vivir la vida perfecta que la ley nos exige y luego debía sufrir la muerte que nos correspondía a nosotros.
I Pedro 1:18-20: Jesús fue el cordero sin mancha que sufrió la muerte: “. . . sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.”
Los demonios sabían muy bien quién era y por qué vino
Marcos 1:23, 24: Los demonios sabían muy bien quién era Jesús y cuál era su misión y se propusieron a usar todo su ingenio para que fracasara. No es coincidencia que los demonios sabían quién era, pero ‘a los suyos vino y los suyos no le recibieron’: “Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces 24 diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.”
La misión de Satanás
Para vencer, Satanás debía impedir que Jesús viviera una vida perfecta y se ofreciera como sacrificio por el pecado. Jesús tenía que ofrecer voluntariamente su vida (Juan 10:17, 18) pues una muerte causada por Satanás no tendría ningún valor.
Satanás empleó cuatro métodos para procurar la victoria y asechó a Jesús 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año.
Método #1: Matarlo
Método #1: En repetidas ocasiones Satanás procuró quitarle la vida a Jesús antes que pudiera ofrecer su vida voluntariamente:
“Jesús hubiera sido muerto en repetidas ocasiones a no ser por los ángeles celestiales quienes lo atendieron y protegieron hasta el momento en que la suerte de la nación judía fuese decidida. El poder de Dios debía preservar esa vida humana hasta que su día de trabajo hubiese terminado.” Review and Herald, octubre 12, 1897
Apocalipsis 12:3, 4: Procuró matarlo cuando nació:
“También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete díademas; 4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra.Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.”
Mateo 8:24: Procuró ahogarlo en una tormenta: “Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.”
Satanás procuró ahogarlo en una tormenta sobre el mar de Galilea. Esta no fue una tormenta común y corriente sino la peor que los discípulos habían visto en su vida de pescadores (El Deseado de todas las Gentes, pp. 300, 301):
Lucas 4:28-30: Satanás incitó a la turba en Nazaret para que despeñara a Jesús: “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; 29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. 30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.”
Juan 8:58, 59: En varias ocasiones Satanás incitó a la multitud para que apedreara a Jesús: “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. 59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.” Método #2: Infiltrarlo con el virus del pecado
Método #2: Satanás hizo todo lo posible por infectar a Jesús con el virus del pecado:
Mateo 4:3, 6, 9:
Tres veces Jesús le respondió al diablo “¡escrito esta!”
Hebreos 4:15: Tentado en todo pero sin pecado: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”
Hebreos 7:26: Un sumo-sacerdote santo y sin macha: “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.”
Juan 8:46: Nadie podía redargüir a Jesús de pecado: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?”
I Juan 3:5: No hay pecado en Él: “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.”
I Pedro 2:21-23: No hizo pecado:
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.” Romanos 8:1-4: Jesús no vino con la naturaleza de Adán antes de la transgresión sino con la naturaleza humana caída de Adán regenerada por el Espíritu Santo: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Método #3: Desviarlo y distraerlo del camino a la cruz
Método #3: Satanás procuró desviar a Jesús del camino a la cruz ofreciéndole un método más fácil de recuperar el reino:
Mateo 4:8-10: Satanás le ofreció todos los reinos del mundo a Jesús sin necesidad de ir al Getsemaní y a la cruz: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”
Juan 6:15: La multitud procuró obligar a Jesús que se proclamara rey:
“Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.”
Nota: Jesús se refirió a Judas como ‘diablo’ (Juan 6:70) porque se prestó como instrumento de Satanás para incitar a la muchedumbre a que proclamara a Cristo como rey:
Mateo 16:22, 23: Satanás usó a Pedro para tratar de desviar a Jesús del camino de la cruz: “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”
Mateo 17:4: Pedro no quería que Jesús viajara a Jerusalén y por eso sugirió que se quedaran en el monte de la Transfiguración: “Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.”
Juan 12:20-24 con 12:31-33: Satanás usó las buenas intenciones de unos griegos para tratar de demorar a Jesús en el camino a la cruz: “Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. 21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. 22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. 23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. 32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. 33 Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.”
Juan 13:1, 2: Judas entregó a Jesús porque pensaba que se libraría de manos de sus enemigos para proclamarse rey. Cuando Jesús no hizo lo que Judas esperaba, fue y se suicidó: “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2 Y cuando cenaban, como el díablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase.” Método #4: Desanimarlo para que regresara al cielo
Método #4: Cuando Jesús pasaba por la agonía de su pasión, Satanás procuró con todas sus fuerzas desanimarlo para que se fuera al cielo y dejara perecer a la raza humana. Por esta razón causó que el pueblo escogido lo rechazara y que sus propios discípulos lo abandonaran.
Mateo 26:38: En el jardín del Getsemaní Jesús estuvo triste aun hasta la muerte: “Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.”
Mateo 26:39, 42, 44: Los discípulos durmieron mientras Satanás torturaba el corazón de Jesús con sus fieras tentaciones: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.” Juan 18:11: Su propio Padre le dio la copa de la ira: “Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?” El propio Padre de Jesús le dio la copa a beber. Satanás lo torturó con la idea que, si seguía adelante con el plan, no volvería a ver jamás el rostro de su amado Padre, que la separación sería eterna. “Había llegado el momento pavoroso, el momento que había de decidir el destino del mundo. La suerte de la humanidad pendía de un hilo. Cristo podía aun ahora negarse a beber la copa destinada al hombre culpable. Todavía no era demasiado tarde. Podía enjugar el sangriento sudor de su frente y dejar que el hombre pereciese en su iniquidad.” El Deseado de todas las Gentes, p. 641
Hebreos 5:7: Describe vívidamente la agonía de Jesús en el Getsemaní: “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.”
Lucas 22:44: La agonía de Jesús fue tan intensa que sudó grandes gotas de sangre: “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.”
“Con fieras tentaciones, Satanás torturaba el corazón de Jesús. El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre. Temía que el pecado fuese tan ofensivo para Dios que su separación resultase eterna. Sintió la angustia que el pecador sentirá cuando la misericordia no interceda más por la raza culpable. El sentido del pecado, que atraía la ira del Padre sobre él como sustituto del hombre, fue lo que hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios y quebró su corazón.” El Deseado de Todas las Gentes, p. 701
Mateo 26:56: Los discípulos abandonaron a Jesús y huyeron cuando deberían haberlo apoyado: “Más todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”
Mateo 26:73, 74: Pedro negó a Jesús tres veces: “Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.” Lucas 22:31, 32: Satanás fue el que incitó a Pedro a negar a Jesús: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”
Marcos 14:65; 15:16-20: Satanás influyó sobre la turba para que golpearan a Jesús con la esperanza de que se vengara o escogiera irse y dejar que la raza pereciese: “Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas.”
“Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. 17 Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, 18 comenzaron luego a saludarle: ¡¡Salve, Rey de los judíos! 19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. 20 Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.”
Mateo 27:41-43: Sus enemigos lo desafiaron para que se bajara de la cruz: “De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.”
Juan 8:29: Jesús declaró durante su ministerio que el Padre siempre estaba con Él: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.”
Mateo 27:46: Pero en la hora de supremo apuro, Jesús no podía sentir la presencia de su Padre: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, lama sabachthani. Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
La Victoria Final
Juan 19:30: Cuando Jesús exclamó en la cruz, “consumado es”, la provisión para la salvación estaba completa. El manto estaba tejido, y la deuda del pecado pagada. “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”
Lucas 23:46: Lo último que hizo Jesús en la cruz fue encomendar su espíritu al Padre (explicar lo que esto significa): “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.”
“Aquel que murió por los pecados del mundo debía permanecer en la tumba por el tiempo establecido. Estaba como prisionero de la justicia divina en esa prisión pedregosa y era responsable ante el Juez del universo. Estaba llevando sobre si los pecados del mundo y solo su Padre lo podía soltar.” The Youth’s Instructor, mayo 2, 1901
Satanás y sus ángeles montaron guardia en el sepulcro de Jesús e influyeron para que se colocara una guardia romana a la entrada. Sabían que Jesús había predicho que iba a resucitar al tercer día y por todos los medios iban a impedir que ocurriera.
Mateo 18:1-6: El Padre llamó a Jesús del sepulcro en la mañana de la resurrección: “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 5 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.” El Espíritu de Profecía amplia lo que ocurrió: “Uno de los dos ángeles echó mano de la enorme losa y, empujándola a un lado de la entrada, se sentó encima. El otro ángel entró en la tumba y desenvolvió el lienzo que envolvía la cabeza de Jesús. Entonces, el ángel del cielo, con voz que hizo estremecer la tierra, exclamó: “Tú, Hijo de Dios, tu Padre te llama. ¡Sal!” La muerte no tuvo ya dominio sobre Jesús. Se levantó de entre los muertos, como triunfante vencedor. La hueste angélica contemplaba la escena con solemne admiración. Y al surgir Jesús del sepulcro, aquellos resplandecientes ángeles se postraron en tierra para adorarle, y le saludaron con cánticos triunfales de victoria.” Primeros Escritos, pp. 181, 182.
Juan 10:17, 18: El Padre le autorizó a Jesús que saliera del sepulcro por la vida que estaba en Él: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”
Mateo 27:51-53: Jesús no resucitó solo pues las primicias de entre los muertos salieron con Él: “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”
Apocalipsis 12:10: El cielo cantó el himno de Apocalipsis 10 cuando Cristo resucitó de los muertos: “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.”
“Cuando Jesús murió, la tierra estaba envuelta en una profunda oscuridad al mediodía; pero cuando resucitó, la brillantez de los ángeles iluminó la noche y los habitantes del cielo cantaron con gran gozo y triunfo: ¡Has derrotado a Satanás y a los poderes de las tinieblas! ¡Has sorbido la muerte con victoria! ‘Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.’” [Apocalipsis 12:10] The Present Truth, febrero 18, 1886