Resurse Spaniolă
5. QUIÉNES SON LOS 24 ANCIANOS?

En años recientes se ha discutido mucho en cuanto a la identidad de los 24 ancianos. El punto de vista tradicional en la iglesia adventista es que este grupo se compone de aquellos que resucitaron con Jesús (vea Mateo 27:51-53). Según este concepto, cuando Jesús ascendió al cielo 40 días después de su resurrección, se llevó a los 24 ancianos y los presentó ante el Padre como primicias de la gran cosecha final. En este estudio analizaremos si este concepto concuerda con toda la evidencia bíblica. Procuremos en primer lugar identificar quiénes son los hijos de Dios.
Las estrellas del alba y los hijos de Dios
Job 38:4-7: En estos versículos Dios le hace una serie de preguntas a Job que nos llevan hacia atrás a la creación: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, 7 cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?”
Conclusiones:
Job 38:1-7 nos da una descripción de la semana de la creación.
Las estrellas del alba y los hijos de Dios ya existían pues fueron testigos oculares de la creación.
Las expresiones ‘estrellas del alba’ e ‘hijos de Dios’ podrían ser un paralelismo sinónimo o podrían representar dos grupos distintos—la hueste angélica y los representantes de los mundos que nunca pecaron.
¿Quiénes son las estrellas del alba y/o los hijos de Dios?
Apocalipsis 12:3, 9: Las estrellas son ángeles: “También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”
Elena White afirma que los hijos de Dios en el libro de Job eran ángeles: “Las Sagradas Escrituras declaran que en cierta ocasión, cuando los ángeles de Dios vinieron para presentarse ante el Señor, Satanás vino también con ellos (Job 1:6), no para postrarse ante el Rey eterno sino para mirar por sus propios y malévolos planes contra los justos. Con el mismo objeto está presente allí donde los hombres se reúnen para adorar a Dios.” El Conflicto de los Siglos, p. 510
Al comparar Job 1:6, 7; 2:1 con esta cita de la hermana White es ineludible concluir que los hijos de Dios son seres angélicos. Pero como veremos en breve, no pertenecen a la hueste ‘regular’ de ángeles, sino que están en una categoría especial y tienen funciones especiales.
Los hijos de Dios en Génesis 6
Algunos podrían preguntarse si los ‘hijos de Dios’ en Génesis 6 eran también ángeles. Si la expresión ‘hijos de Dios’ en Job se refiere a los ángeles ¿por qué no se refiere también a los ángeles en Génesis 6? ¡Buena pregunta!
La expresión ‘hijos de Dios’ debe comprenderse conforme al contexto en que aparece.
En la Biblia un león puede representar a Cristo, al diablo, a Babilonia o a Judá.
La levadura puede representar el pecado, pero también simboliza el crecimiento fenomenal de la iglesia cuando está presente el Espíritu Santo.
Una espada puede representar la Biblia (Efesios 6:17) o el poder civil (Romanos 13:4)
En el contexto de Génesis 6 los ‘hijos de Dios’ son los descendientes piadosos de Set (Génesis 5) y las ‘hijas de los hombres’ representan a las mujeres en el linaje del malvado Caín (Génesis 4).
Lucas 3:38 afirma que Adán fue creado ‘hijo de Dios’ y Adán no era un ángel.
El apóstol Pablo se refiere a los que han nacido de nuevo como ‘hijos de Dios’ (Gálatas 4:5; 2 Corintios 6:18)
Romanos 8:14-15: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
La primera reunión del concilio celestial
Job 1:6, 7: Dios convocó a los miembros del gran concilio celestial (los hijos de Dios) entre los cuales compareció también Satanás. “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. 7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.”
Algunos detalles importantes en estos versículos:
Los hijos de Dios no moran siempre en la presencia de Dios pues vinieron cierto día a presentarse delante de Él. Esto contrasta con el versículo anterior a donde dice que Job ofrecía sacrificios todos los días (Job 1:5).
Satanás no vino meramente con los hijos de Dios sino entre ellos. Es evidente que Satanás reclamaba el derecho de pertenecer a ese grupo selecto. ¿Y qué le hacía pensar que tenía derecho de venir a esa reunión celestial con ese grupo tan selecto? La respuesta es que Satanás le había robado a Adán su posición como representante del planeta.
Satanás vino representando a un planeta, la tierra. ¿De dónde, entonces, habrán venido los otros hijos de Dios? ¿Sería muy exagerado sugerir que también eran representantes de otros planetas?
La segunda reunión del concilio celestial
Job 2:1, 2: Dios convocó una vez más a los miembros del concilio celestial: “Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. 2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.”
Una vez más se recalca que los hijos de Dios no moran siempre en la presencia de Dios pues vinieron de nuevo cierto día a presentarse delante de Él. ¡Si vinieron a presentarse de nuevo delante de Jehová, tienen que haberse ido a su lugar de habitación después de la primera reunión!
Satanás no vino meramente con los hijos de Dios, vino entre ellos. Es evidente que Satanás decía tener el derecho de pertenecer a ese grupo selecto. ¿Y qué le hacía pensar que tenía derecho de venir a esa reunión celestial con ese grupo tan selecto? ¡La respuesta es que le había robado la posición a Adán!
Satanás vino representando a un planeta, la tierra. ¿De dónde, entonces, habrán venido los otros hijos de Dios? ¿Sería muy exagerado sugerir que también eran representantes de otros mundos?
La historia de Acab y Josafat
2 Crónicas 18:18-22:
Este pasaje nos da otro vistazo de cómo administra Dios el universo. Dios no es un monarca autócrata o dictador que toma decisiones unilaterales. Cuando hay decisiones qué tomar que afectan al universo, reúne el concilio celestial para deliberar sobre qué hacer. El libro de Job ilustra la forma en que Dios administra el universo al igual que una experiencia en los días de Acab y Josafat.
En cierta ocasión Acab, rey de Israel, le sugirió a Josafat, rey de Judá, que unieran sus ejércitos para guerrear contra su enemigo común, los sirios. Antes de aceptar la propuesta, Josafat le sugirió a Acab que sería buen recibir confirmación profética. En respuesta, Acab llamó a 400 falsos profetas quienes le dijeron a Acab lo que quería oír, que sí era la voluntad de Dios que se unieran y fueran contra los sirios. No obstante, Josafat no estaba convencido y le preguntó a Acab si no había en el reino un profeta de Jehová. Acab le contestó que sí lo había, pero estaba en prisión porque siempre profetizaba para mal. Cuando el profeta Micaías se presentó ante Acab, le explicó por qué los falsos profetas lo habían animado a que fuera a la guerra contra los sirios. “Entonces él [Micaías] dijo: Oíd, pues, palabra de Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. 19 Y Jehová preguntó: ¿Quién inducirá a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramoth de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera. 20 Entonces salió un espíritu que se puso delante de Jehová y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo? 21 Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tú le inducirás, y lo lograrás; anda y hazlo así. 22 Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; pues Jehová ha hablado el mal contra ti.”
La rebelión de Lucifer y el concilio celestial
Cuando Lucifer se llenó de envidia contra Jesús, el concilio celestial se reunió para razonar con él: “Reunidos en concilio celestial, los ángeles rogaron a Lucifer que desistiese de su intento.” Patriarcas y Profetas, p. 14
Cuando había que avisarles a Adán y a Eva que Satanás vendría a tentarlos: “Se decidió en el concilio celestial enviar ángeles para advertir a Adán que estaba en peligro por la presencia del enemigo. Dos ángeles se apresuraron a visitar a nuestros primeros padres. La santa pareja los recibió con inocente alegría, expresando su gratitud al Creador por haberlos rodeado con tal profusión de su bondad.” La Historia de la Redención, p. 29
Conclusión:
Dios tiene un concilio celestial que se compone de representantes de todas las regiones del universo. En este concilio se toman decisiones administrativas que impactan a todo el universo.
Elena White y la identidad de los ancianos
Según el espíritu de profecía, los hijos de Dios son los comandantes de las huestes celestiales y los representantes de los mundos que nunca pecaron. Elena White escribió en cuanto a los que estaban esperando para darle la bienvenida a Jesús:
“Los [1] comandantes de las huestes angélicas, los [2] hijos de Dios, los [3] representantes de los mundos que nunca cayeron, están congregados. El concilio celestial delante del cual Lucifer había acusado a Dios y a su Hijo, los representantes de aquellos reinos sin pecado, sobre los cuales Satanás pensaba establecer su dominio, todos están allí para dar la bienvenida al Redentor.” El Deseado de Todas las Gentes, p. 773
Algunos han afirmado que, en esta cita, Elena White describe tres grupos distintos. Según este concepto (1) ‘los comandantes de las huestes angélicas,’ (2) ‘los hijos de Dios,’ y (3) ‘los representantes de los mundos que nunca cayeron’ son cada uno un grupo distinto.
Pero un estudio cuidadoso del estilo literario de Elena White indica que ella con frecuencia empleaba tres frases paralelas para describir la misma realidad. Note los siguientes tres ejemplos: “El reavivamiento significa una [1] renovación de la vida espiritual, una [2] vivificación de los poderes de la mente y del corazón, una [3] resurrección de la muerte espiritual.” Servicio Cristiano, pp. 53, 54
Resulta obvio que las tres palabras ‘renovación,’ ‘vivificación,’ y resurrección’ son sinónimas—cada una explica a la otra.
Aquí hay un segundo ejemplo a donde describe la unión final de los poderes del mal: “Habrá un vínculo de [1] unión universal, una [2] gran armonía, una [3] confederación de fuerzas de Satanás.” Mensajes Selectos, tomo 3, p. 448
Una vez más Elena White emplea tres expresiones sinónimas para describir la unión final del mundo contra la iglesia remanente. Las expresiones ‘unión universal,’ ‘gran armonía,’ y ‘confederación de fuerzas’ se refieren a lo mismo.
Y un tercer ejemplo. Describiendo la vida que posee Cristo, la sierva del Señor emplea tres expresiones sinónimas: “En Cristo está la vida [1] original, [2] no prestada, [3] no derivada.” El Deseado de Todas las Gentes, p. 489
¿Hay habitantes en otros mundos?
¿Existen otros planetas habitados en el universo de Dios y tiene cada uno de esos planetas un representante en el concilio celestial? Las palabras del himno que entonaron los seres celestiales cuando Jesús ganó la victoria sobre Satanás en la cruz nos da la respuesta:
Apocalipsis 12:12: “¡Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos! ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.”
Billy Graham una vez escribió:
“Yo creo que hay vida en otros planetas. Nosotros habitamos en esta galaxia, la Vía Láctea, y ahora se especula que hay millones y millones de galaxias y en cada una hay un trillón de estrellas, planetas y otros astros. No puedo creer que nuestro planeta sea el único que tenga seres vivientes.”
Los 24 ancianos son ángeles fuertes
Mientras que Juan sollozaba por no hallarse quien pudiera abrir el libro, uno de los veinticuatro ancianos lo animó con las siguientes palabras: “Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.”
Notablemente, cuando Elena White comentó sobre esta ocasión, identificó al anciano que habló con Juan como uno de los ángeles fuertes:
“Este pergamino estaba escrito por dentro y por fuera. Juan afirmó: “Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.” [Versículo 4]. La visión de Juan impactó sobremanera su mente. El destino de cada nación se hallaba en ese libro. Juan se angustió por no hallarse un ser humano o angélico que pudiese leer las palabras, o aun de mirar el libro. La agonía y el suspenso de su alma aumentaron hasta el punto que uno de los ángeles fuertes se compadeció de él y colocándole la mano encima le dijo con certeza: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.” [Versículo 5].” Manuscript Releases, tomo 12, pp. 296, 297.
La conclusión es ineludible. En el contexto bíblico las palabras del versículo 5 las pronuncia uno de los veinticuatro ancianos, pero Elena White identifica al anciano como ‘uno de los ángeles fuertes.’ Esto indica claramente que los ancianos no son humanos sino angélicos—pero no de la hueste angélica común y corriente.
Ejemplos de Apocalipsis 7
Algo similar ocurre con los comentarios de Elena White sobre Apocalipsis 7. En el contexto bíblico Juan vio una gran muchedumbre que nadie podía contar de todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos que estaban parados delante del trono de Dios y del Cordero (verse 9). Entonces uno de los ancianos le preguntó a Juan:
“Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?” (Versículo 13)
Juan le respondió al anciano:
“Yo le dije: Señor, tú lo sabes.” (Versículo 14)
El anciano entonces le dijo a Juan: “Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Versículo 14)
Los comentarios de Elena White sobre estos versículos son informativos. Mientras que el libro de Apocalipsis afirma que un anciano hablaba con Juan, la hermana White afirma explícitamente que fue un ángel el que habló con él:
“Juan contempla una compañía innumerable, preciosa, refinada y pura que rodea el trono de la Majestad celestial. El ángel le pregunta a Juan: “Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?” Y Juan le responde: ‘Señor, tú lo sabes.’ Entonces el ángel declara: ‘Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.’” Signs of the Times, diciembre 22, 1887
Una vez más la conclusión es ineludible. En el contexto bíblico es uno de los ancianos que le inquiere a Juan, pero Elena White identifica al anciano como un ángel. ¡No cabe duda que los ancianos no son ángeles comunes y corrientes, son ángeles fuertes o comandantes!
Pero hay otro punto que debemos tomar en cuenta que es aún más importante. Los ancianos no forman parte de la gran muchedumbre que nadie podía contar de toda nación, tribu, lengua y pueblo. Esto es importante porque muchas traducciones de Apocalipsis 5:9, 10 dejan la impresión que los ancianos fueron redimidos de toda nación y que reinarán sobre la tierra.
Aquí hay dos citas más de la pluma de Elena White que recalcan el mismo punto:
“Juan vio una compañía que estaba parada alrededor del trono de Dios y el ángel le preguntó: ‘Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son?’ Él le respondió: ‘Tú lo sabes’. Y el ángel le dijo: ‘Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.’” (ver Apocalipsis 7:13, 14). Hay una fuente a donde podemos lavarnos de toda mancha impura. Y el ángel dice: ‘El los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (vea v. 17). Este será el feliz privilegio de aquellos que han guardado los mandamientos de Dios en la tierra.” Sermons and Talks, tomo 1, p. 20
“Al ver Juan la multitud que se hallaba parada alrededor del trono de Dios se oyó la pregunta: ‘Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?’ El ángel respondió: ‘Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.’” Signs of the Times, noviembre 22, 1905
Apocalipsis 5:8 nos informa que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos plañen con sus arpas y presentan las oraciones de los santos ante el trono de Dios en copas de incienso. Elena White explica que los ancianos son los más altos ángeles en la corte celestial:
“Seres celestiales están destinados para responder las oraciones de los que están trabajando desinteresadamente para promover la causa de Dios. Los ángeles más excelsos de las cortes celestiales están designados para que tengan eficacia las oraciones que ascienden a Dios para el adelanto de la causa del Señor. Cada ángel tiene su puesto particular del deber, del cual no se le permite que se aleje para ir a otro lugar. Si se alejara, los poderes de las tinieblas obtendrían una ventaja . . .” Exaltad a Jesús, p. 364
Queda claro que, si los ancianos son los ángeles más excelsos en la corte celestial, entonces no pueden ser las primicias que resucitaron con Jesús. Tampoco pueden ser miembros de la gran muchedumbre que nadie podía contar. Una vez más la conclusión es inevitable: Los ancianos no son miembros de la raza humana. Más bien son los miembros más elevados de la hueste angelical.
¿Por qué estaba Satanás entre los hijos de Dios?
Como ya hemos visto, el libro de Job nos dice que Satanás vino al concilio celestial entre el grupo los hijos de Dios. ¿Por qué reclamaba Satanás el derecho de pertenecer a este grupo selecto? La respuesta se halla en Lucas 4:5, 6 a donde Jesús fue tentado del diablo:
Lucas 4:5, 6: “Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.”
Conclusión: Satanás hurtó el trono y el territorio que Dios le había dado a Adán. Por eso se refirió Jesús a Satanás como el gobernante de este mundo (Juan 12:31). Cuando Adán escogió obedecer a Satanás se convirtió en su siervo pues somos siervos de aquel a quien escogemos obedecer (Romanos 6:16)
Pero surge una pregunta muy importante: ¿Por qué colocó Dios a Adán originalmente sobre el trono para representar a este planeta ante el concilio celestial? ¿Por qué no fue colocado uno de los ángeles más elevados o fuertes como ocurrió con los otros mundos del universo?
El plan de Dios para la raza humana
El plan de Dios para la raza humana era distinto que el plan que tenía para los otros mundos del universo. Mientras que los otros mundos tenían un ángel fuerte que los representaba ante el concilio celestial, Dios colocó a Adán para gobernar aquí. Elena White explicó que los seres humanos estaban en una categoría diferente y tenían un propósito especial. “Todo el cielo se interesó profunda y gozosamente en la creación del mundo y el hombre. Los seres humanos constituían una clase nueva y distinta. Fueron hechos “a imagen de Dios”, y era el propósito del Creador que poblaran la tierra. Habían de vivir en íntima comunión con el cielo, recibiendo poder de la Fuente de todo poder. Sostenidos por Dios, habían de vivir vidas libres de pecado.” The Review and Herald, febrero 11, 1902.
Dios creó a Adán y a Eva un poco menor que los ángeles (Salmo 8:3-5) y les puso una prueba. Si pasaban la prueba, ellos y sus descendientes llenarían las vacantes que fueron dejadas en el cielo por Lucifer y sus ángeles. Este era el propósito de la procreación. Consideremos la evidencia de esto. Elena White afirma con absoluta claridad que las vacantes que dejaron Lucifer y sus ángeles en el cielo serán llenadas por los redimidos del Señor: “Dios creó al hombre para su propia gloria, para que después de haber pasado la prueba [la promoción viene después de pasar la prueba] la familia humana pudiera llegar a ser una con la familia celestial. Era el propósito de Dios repoblar el cielo con la familia humana, si se manifestaban obedientes a cada palabra suya. Adán tenía que ser probado, para ver si sería obediente como los ángeles leales, o si sería desobediente.” La Maravillosa Gracia de Dios, p. 344
“El Padre consultó con el Hijo con respecto a la ejecución inmediata de su propósito de crear al hombre para que habitara la tierra. Lo sometería a prueba para verificar su lealtad antes que se lo pudiera considerar eternamente fuera de peligro. Si soportaba la prueba a la cual Dios creía conveniente someterlo, con el tiempo llegaría a ser igual a los ángeles. Tendría el favor de Dios, podía conversar con ellos y éstos con él. Dios no creyó conveniente ponerlos fuera del alcance de la desobediencia.” La Historia de la Redención, p. 19
¿Cambió el plan de Dios después que Adán y Eva pecaron? Las siguientes dos citas indican que el plan no cambió en absoluto: “Satanás tiene un conocimiento exacto de los pecados que por sus tentaciones ha hecho cometer a los hijos de Dios e insiste en sus acusaciones contra ellos; declara que por sus pecados han perdido el derecho a la protección divina y reclama el derecho de destruirlos. Los declara tan merecedores como él mismo de ser excluidos del favor de Dios. “¿Son éstos—dice—los que han de tomar mi lugar en el cielo, y el lugar de los ángeles que se unieron a mí? Profesan obedecer la ley de Dios, pero ¿han guardado sus preceptos? ¿No han sido amadores de sí mismos más que de Dios? ¿No han puesto sus propios intereses antes que su servicio? ¿No han amado las cosas del mundo? Mira los pecados que han señalado su vida. Contempla su egoísmo, su malicia, su odio mutuo. ¿Me desterrará Dios a mí y a mis ángeles de su presencia, y sin embargo recompensará a los que fueron culpables de los mismos pecados? Tú no puedes hacer esto con justicia, oh Señor. La justicia exige que se pronuncie sentencia contra ellos.” Profetas y Reyes, p. 432
“Quienes caminan como Cristo caminó, y son pacientes, amables, bondadosos, humildes y mansos de corazón, quienes ayudan a Cristo a llevar sus cargas, los que se preocupan por las almas como Él se preocupó, éstos entrarán en el gozo de su Señor. Estos son los que junto a Cristo verán las aflicciones de su alma y serán satisfechos. Finalmente, el cielo triunfará, pues las vacantes dejadas por la caída de Satanás y sus ángeles en el cielo serán ocupadas por los redimidos del Señor.” Reflejemos a Jesús, p. 339
¿A dónde está la evidencia bíblica que Dios creó a hombre un poco menor que los ángeles y si pasaba la prueba sería igual a los ángeles? ¿A dónde hallamos la evidencia que Dios estableció la procreación con este fin?
En cierta ocasión Jesús conversaba con un grupo de Saduceos que no creían en la resurrección de los muertos. Escuchemos un poco de la conversación en Lucas.
Lucas 20:34-36:
“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; 35 más los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36 Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.”
De estos versículos podemos alcanzar cuatro conclusiones firmes:
El matrimonio es algo que Dios estableció para este siglo con un propósito especial.
No habrá más matrimonios en el siglo venidero pues el propósito del matrimonio se habrá cumplido.
En el mundo venidero los redimidos serán igual a los ángeles.
Así como los ángeles a los redimidos se les llamará ‘hijos de Dios’.
Elena White, quien siempre esta en armonía con la Biblia, confirma el testimonio de Lucas:
“Hay quienes hoy día expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la tierra nueva, pero los que creen en las Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas. La doctrina de que nacerán niños en la tierra nueva no es una parte de la “palabra profética más segura” (2 Ped. 1: 19). Las palabras de Cristo son demasiado claras para ser mal entendidas. Debieran resolver para siempre la cuestión de los casamientos y nacimientos en la tierra nueva. Ni los que serán levantados de los muertos ni los que serán trasladados sin ver la muerte se casarán o serán dados en casamiento. Serán como los ángeles de Dios, miembros de la familia real.” Maranata: El Senor Viene, p. 367