Resurse Spaniolă
11. EL SEGUNDO SELLO: EL CABALLO ROJO

Significado: El caballo rojo representa el periodo entre las persecuciones de los emperadores romanos contra la iglesia primitiva y el Edicto de Toleración de Constantino el Grande en el año 313 DC. El caballo rojo cubre el mismo periodo de la iglesia de Esmirna.
Apocalipsis 6:3, 4: “Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.”
El periodo del segundo sello es paralelo a la época de la iglesia de Esmirna. Hay mucho ‘lenguaje de muerte’ en el mensaje a la iglesia de Esmirna. El nombre significa ‘mirra agridulce’, sustancia que se usaba en el imperio romano para embalsamar a los muertos. Jesús se presentó a esta iglesia como ‘el que estuvo muerto y vive para siempre jamás’ (Apocalipsis 2:8). El Señor animó a los miembros de Esmirna, instándoles a ‘ser fieles hasta la muerte’ (Apocalipsis 2:10) y les prometió que los fieles no sufrirían el daño de la muerte segunda (Apocalipsis 2:11).
Los diez días que se mencionan en relación con la iglesia de Esmirna son los diez años de las persecuciones imperiales de Diocleciano que duraron desde el año 303 hasta el 313 DC.
Los comentarios de Elena White sobre el segundo sello se hallan en el segundo capítulo de El Conflicto de los Siglos titulado: “La Fe de los Mártires” El Conflicto de los Siglos, pp. 37-45.
Apocalipsis 12:11 describe la fidelidad de aquellos que vencieron (la misma palabra que aparece en el primer sello). Se dice que ellos que vencieron “por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.
El color rojo
En su sentido simbólico, el color rojo en la Biblia representa el derramamiento de sangre. Cuando la espada quita la paz de la tierra en el segundo sello, el resultado es la persecución contra los fieles y el derramamiento de su sangre (Isaías 63:2; Nahúm 2:3; Apocalipsis 17:1-6).
La espada que quita la paz
En un contexto, la espada representa la Palabra de Dios:
Hebreos 4:12, 13: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” 13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”
Efesios 6:17: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.”
Isaías 49:2, 3: “Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; 3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.”
En repetidas ocasiones la Biblia afirma que la predicación del evangelio de Cristo en la Palabra, trae la paz:
Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Romanos 10:14, 15: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”
Efesios 6:14, 15: “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.”
La pregunta clave es la siguiente: Si la espada es la Biblia y el mensaje de la Biblia trae paz, ¿cómo es que la espada del segundo sello quita la paz de la tierra? La respuesta es sencilla. Cuando los pecadores escuchan y aceptan el mensaje de la Biblia les trae paz personal. Pero al mismo tiempo, los pecadores que rechazan el mensaje se persiguen a los que lo proclaman. La espada del Espíritu que trae paz personal cuando se acepta (Hebreos 4:12, 13) resulta en persecución por parte de los que la rechazan.
Las conquistas del primer sello produjeron la persecución en el segundo. El diablo, profundamente preocupado por la pérdida de miles de sus seguidores
(Apocalipsis 2:10), lanzó una persecución desenfrenada contra aquellos que estaban conquistando a sus súbditos por medio de la predicación del evangelio.
El pasaje clave que explica el significado de la espada en el segundo sello es Mateo 10:34-39. En estos versículos Jesús empleó tres palabras claves que aparecen también en el primer sello: tierra, paz y espada. Mateo 10:34-39: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.”
La espada no solo es simbólica de la Biblia sino también del poder legítimo que tiene el estado para castigar las transgresiones del código civil.
Romanos 13:1-5: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.”
Los depravados emperadores romanos y sus sujetos hicieron uso ilegítimo de la espada del estado para perseguir a los fieles de Dios que predicaban el evangelio de la paz. La predicación del evangelio (con la espada del Espíritu) trae paz a los que reciben el mensaje, pero despierta el odio de los que lo rechazan.
Elena White explicó la relación que existe entre el primer sello (el caballo blanco) y el segundo (el caballo rojo):
“El evangelio es un mensaje de paz [palabra clave en el segundo sello]. El cristianismo es un sistema que, de ser recibido y practicado, derramaría paz, armonía y dicha por toda la tierra [palabra clave en el segundo sello]. El evangelio presenta a los hombres principios de vida que contrastan por completo con sus hábitos y deseos, y por esto se rebelan contra él. Aborrecen la pureza [primer sello] que pone de manifiesto y condena sus pecados, y persiguen y dan muerte [quita la paz] a quienes los instan a reconocer sus sagrados y justos requerimientos. Por esto, es decir, por los odios y disensiones que despiertan las verdades que trae consigo, el evangelio se llama una espada [palabra clave en el segundo sello].” El Conflicto de los Siglos, p. 43
El espíritu de profecía detalla la relación entre las conquistas del evangelio y la persecución que vino como resultado:
“Los poderes de la tierra y del infierno se coligaron [terminología de guerra] para atacar a Cristo en la persona de sus discípulos. El paganismo previó que de triunfar el evangelio [terminología del caballo blanco y de guerra], sus templos y sus altares serían derribados, y reunió sus fuerzas [terminología de guerra] para destruir el cristianismo. Se incendió el fuego de la persecución [segundo sello]. Los cristianos fueron despojados de sus posesiones y expulsados de sus hogares. Todos ellos sufrieron “gran combate de aflicciones”. “Experimentaron vituperios y azotes; y a más de esto prisiones y cárceles”. Hebreos 10:32; 11:36. Muchos sellaron su testimonio con su sangre [color rojo]. Nobles y esclavos, ricos y pobres, sabios e ignorantes, todos eran muertos sin misericordia.” El Conflicto de los Siglos, p. 38 (vea también El Conflicto de los Siglos, pp. 39, 40 donde dice que la sangre de los mártires es semilla).
“Vanos eran los esfuerzos de Satanás para destruir la iglesia de Cristo por medio de la violencia [color rojo]. La gran controversia [terminología de guerra] en que los discípulos de Jesús entregaban la vida, no cesaba cuando estos fieles portaestandartes [terminología de guerra] caían en su puesto [terminología de guerra]. Vencían [misma palabra del primer sello] por su derrota. Los siervos de Dios eran inmolados [color rojo], pero su obra seguía siempre adelante. El evangelio cundía más y más, y el número de sus adherentes iba en aumento [la iglesia salió venciendo para vencer].” El Conflicto de los Siglos, p. 39
“Miles de cristianos eran encarcelados y muertos, pero otros los reemplazaban. Y los que sufrían el martirio por su fe quedaban asegurados para Cristo y tenidos por él como conquistadores [palabra clave del caballo blanco]. Habían peleado la buena batalla [terminología militar] y recibirían la corona de gloria [la corona de vencedor en el primer sello] cuando Cristo viniese.” El Conflicto de los Siglos, p. 40
“No hay duda de que los cristianos primitivos fueron un pueblo peculiar. Su conducta intachable y su fe inquebrantable [caballo blanco] constituían un reproche continuo que turbaba la paz [espada del primer sello] pecador. Aunque pocos en número, escasos de bienes, sin posición ni títulos honoríficos, aterrorizaban a los obradores de maldad dondequiera que fueran conocidos su carácter y sus doctrinas [pureza del primer sello]. Por eso los odiaban los impíos, como Abel fue aborrecido por el impío Caín. Por el mismo motivo que tuvo Caín para matar a Abel, los que procuraban librarse de la influencia refrenadora del Espíritu Santo daban muerte [color rojo] a los hijos de Dios. Por ese mismo motivo los judíos habían rechazado y crucificado al Salvador, es a saber, porque la pureza y la santidad [color blanco] del carácter de este constituían una reprensión constante para su egoísmo y corrupción. Desde el tiempo de Cristo hasta hoy, sus verdaderos discípulos han despertado el odio y la oposición de los que siguen con deleite los senderos del mal.” El Conflicto de los Siglos, p. 43
Es significativo que en la época del apóstol Pablo, el imperio romano tenía en su mano la espada (Romanos 13:1-5). El imperio mató a Pedro por crucifixión, y a Pablo y Santiago con la espada (Hechos 12:1, 2). Es notorio que el martirio de Santiago aparece en el texto inmediatamente después del crecimiento explosivo de la iglesia (Hechos 11:21, 24).
Todos los apóstoles murieron como mártires menos Juan quien el imperio romano exilió a la isla de Patmos. Al concluir el segundo sello (313 DC), la iglesia estaba cansada de ser perseguida y anhelaba un respiro. Satanás sabía esto y tenía ya preparada una estrategia para amortiguar el testimonio de la iglesia. ¡Del valle de la persecución la iglesia iba a alcanzar la cúspide de la prosperidad!